¿Arancel para fortalecer el complejo militar industrial?

Fortalecimiento de la industria militar en detrimento de la industria civil: incremento del gasto público y la deuda.

El presidente Trump declaró el domingo 25 de mayo que su política arancelaria se centra en impulsar la producción nacional de equipos militares y tecnológicos, grandes dispositivos, inteligencia artificial, computadoras, chips, tanques y barcos en lugar de bienes de consumo como zapatillas y camisetas; en declaraciones anteriores su Secretario del Tesoro había afirmado que Estados Unidos no requiere necesariamente una industria textil en auge.

Incluso el interés de Trump por el regreso de las empresas tecnológicas a los Estados Unidos está enfocado en la línea de producción vinculada con la industria militar, ya que los EE.UU no están preparado para montar una cadena de producción para los bienes de uso civil de estas empresas, ni tiene la infraestructura que requeriría una reestructuración en gran escala, ni cuenta con la mano de obra especializada necesaria; para lograr su cometido ha amenazado con imponer diferentes tasas de aranceles a la importación de productos, algunos llegan hasta el 50%.

Esto implica para la economía estadounidense que una importantísima parte de los recursos productivos se destinen a la fabricación de “bienes” de destrucción, pero también una fortísima reducción de la producción civil, lo que conlleva, simplemente a la extinción de la industria manufacturera y pesada para uso pacífico. Esta situación nos lleva a comprender la desindustrialización de la economía estadounidense, el porqué de su deslocalización industrial y también explica su gran déficit comercial.

Igualmente, debe señalarse que una economía basada en el complejo militar industrial, independientemente de que los indicadores macros reflejen un crecimiento de la renta nacional y del PIB, provoca una disminución casi absoluta de la producción de los bienes de capital para la industria civil, así como una gran disminución de la productividad del trabajo y la concentración de ese crecimiento en los sectores más ricos y de Wall Street; todo bajo la lógica de la defensa nacional que en realidad significa garantizar la hegemonía mundial de los Estados Unidos y su moneda el dólar.

En consecuencia, los gastos militares mantenidos de manera considerable y en forma permanente, representan un peso importante en el gasto público y lógicamente en el déficit fiscal, eso significa que la economía armamentista de los Estados Unidos es la base de su endeudamiento, la pirámide creciente de la deuda pública y privada estadounidense y la continua pérdida del poder adquisitivo del dólar provocada por la inflación permanente hoy agravada por los aranceles. 

¿Desdolarización a nivel mundial?

Esta situación está provocando en el sistema monetario y comercial internacional graves perturbaciones económicas y en ello juega un papel importante la doble función del dólar: una como moneda de la economía estadounidense y la que ejerce por su carácter como principal divisa internacional. Se observa una especie de desequilibrio entre ambas funciones, por un lado, exportando inflación a nivel mundial y a lo interno su deuda y déficit ya de carácter estructural que gradualmente ha debilitado al dólar. 

En otras palabras, lo que se conoce como desdolarización es impulsada por la debilidad económica de los Estados Unidos y las medidas de política económica de Trump están acelerando esa tendencia. Si bien es cierto el dólar sigue siendo la principal divisa a nivel mundial, su participación en las reservas internacionales ha disminuido de forma gradual pero constante en los últimos veinte años, según lo afirma el Foro Económico Mundial, y según el Centro de Geoeconomía del Consejo Atlántico. A pesar de los desafíos, el dólar aún mantiene un fuerte predominio, en las reservas mundiales se sitúa con el 57%, en facturación de exportaciones (comercio mundial) en el 54% y en las transacciones de divisas, mercado Forex (Foreign Exchange) en el 88%. 

Por eso una de las desesperaciones de Trump es defender su dólar, lo que significa mantener dolarizado el mundo, ahora a diferencia de John Connally secretario del Tesoro durante la presidencia de Nixon, Trump dice el dinero es nuestro y el problema también.

Sin embargo, a pesar de su aún fuerte participación en la economía mundial, los inversionistas empiezan a replegarse y diversificar sus inversiones, pareciera que el “riesgo cero” ha iniciado a desvanecerse y verse como un mito, ya hay conciencia del límite que tiene el endeudamiento público de los Estados Unidos y el dólar no puede detener su proceso de deterioro como activo seguro tras el regreso de Trump. Las perspectivas desfavorables de crecimiento económico, la incertidumbre global y la creciente preocupación por la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos han cambiado el sentimiento hacia el dólar como una moneda o valor totalmente confiable.

Los Estados Unidos ya están enfrentando una seria contradicción que surge de su posición dominante en la economía mundial a través de la ventaja otorgada por el señoreaje del dólar, que lo llevó a privilegiar la producción militar sobre la civil. Esta decisión lo hizo perder la supremacía a nivel mundial en la producción civil y depender de otros países para la adquisición de dichos bienes para el consumo de su población, entre los principales países exportadores han sobresalido Alemania, Japón y ahora China. 

Hoy los EE. UU se declara víctima y su presidente vociferando que han sido estafados, violados y saqueados, cuando en realidad ese país tomó ventaja de su dominio del sistema monetario y financiero internacional; a través de su moneda dispuso, como expusimos en la introducción, absorber el capital excedentario del resto de países del mundo que luego reciclaba mediante la compra de las exportaciones de esos países, convirtiendo a los Estados Unidos en el gran estimulador y receptor de la producción mundial y del comercio internacional en lo relativo a bienes de consumo duraderos y no duraderos, y estimuló la afluencia de capital extranjero para cubrir sus déficits. 

Hoy Estados Unidos continúa con su carrera armamentista y espacial ya que la considera su seguro de vida como nación hegemónica, aunque generará mayores presiones inflacionarias porque la producción del complejo militar industrial está totalmente separada de la producción de bienes de consumo final para la población; para sostenerlo inyecta una gran cantidad de liquidez a la economía proveniente del presupuesto con un peso importante en el déficit. No obstante, Trump pretende que el mundo siga financiando a los Estados Unidos a pesar de que con sus políticas está agravando la crisis mundial. 

Para concluir este acápite, cito al destacado economista estadounidense, Stephen Samuel Roach, investigador principal del Instituto Jackson de Asuntos Globales de la Universidad de Yale y profesor titular de dicha Universidad. La cita es tomada de un discurso pronunciado en Nueva York el 12 de mayo del 2002, o sea hace veintitrés años; en esa época el profesor Roach era economista jefe del banco de inversión Morgan Stanley: 

“¿Puede una economía estadounidense en la que escasea el ahorro seguir financiando una creciente expansión de su superioridad militar? Mi respuesta es un rotundo no……el mundo EE. UU-céntrico discurre por una senda insostenible”.

Arancel de represalia  

Este tipo de arancel simplemente es aplicado por Trump a los países que pretende persuadir de realizar la voluntad de su majestad, dicho de otra forma, ni siquiera son razones económicas comerciales por las cuales las emplea sino estrictamente políticas, tal es el caso de India y Brasil. 

En el caso de India el argumento es que mientras dicho país tenga relaciones comerciales con Rusia, específicamente en la compra de petróleo, el arancel impuesto es del 50%. El Primer Ministro de la India Narendra Modi, rechazó tajantemente la soberbia imperial de Trump y declaró que cumplir con la exigencia del presidente de Estados Unidos provocaría hambruna en el país asiático especialmente en la agricultura. 

El caso de Brasil es escandaloso la sanción de Trump al oficializar el 50% para más de la mitad de los productos brasileños, en respuesta a lo que calificó como persecución política a Jair Bollonado; además sancionó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes bajo la Ley Magnitsky. Este arancel castigo, es una clara y flagrante violación de la soberanía de Brasil al tratar de intervenir en sus asuntos internos; el Presidente Lula y su gobierno lo han rechazado y han calificado de inaceptables las sanciones.

Consideramos, en ambos casos, que los argumentos de Trump por los aranceles de represalia no son los verdaderos motivos, la razón real podría ser una expresión de fuerza y castigo por la pertenencia de dichos países a los BRICS. Ello significa que Trump utiliza los aranceles con carácter punitivo, también por motivos políticos e ideológicos y en el caso de Brasil es mucho más clara, porque este país en su relación comercial con los Estados Unidos presenta una posición deficitaria.  

Con este punto que denominamos arancel de represalia, terminamos la parte correspondiente a los aranceles y continuaremos con los otros instrumentos de política que Trump está empleando.

Armando Jaramillo
Economista