Aranceles: Efecto dominó y consecuencias adversas
Probablemente a usted le hayan dicho que los aranceles ayudarán a proteger la industria nacional y a crear empleos. Sin embargo, la realidad es que muchas veces su impacto es limitado y, en ocasiones, generan más problemas de los que resuelven. Para entender esto, veamos cómo funcionan los aranceles en la cadena de producción y por qué pueden tener consecuencias negativas para usted y para toda la economía.
Los aranceles a insumos: el “efecto dominó”
No todos los aranceles se aplican a productos terminados, como camisetas o electrodomésticos. A menudo, también se imponen sobre insumos, es decir, sobre los materiales o componentes que usan las fábricas para producir otros bienes. Piense en el acero, el aluminio, los chips electrónicos o los textiles. Si usted es empresario y su fábrica necesita acero importado para hacer bicicletas, y ese acero tiene un arancel, su costo de producción sube.
Suponga que antes, para fabricar una bicicleta, usted necesitaba $30 de acero por unidad. Si el gobierno impone un arancel del 25% al acero importado, ese acero ahora cuesta $37,50. Si a eso le suma otros costos (mano de obra, transporte, pintura), su bicicleta será más cara de producir. ¿Qué hace? Lo más probable es que suba el precio de venta.
Ahora, su cliente, que antes podía comprar una bicicleta por $150, la encuentra a $165. Puede que algunos clientes decidan no comprar, o que busquen una bicicleta importada (si no tiene arancel), o que simplemente pospongan la compra. Así, usted vende menos, o gana menos por cada bicicleta.
Ejemplo numérico:
Imagine una empresa que produce 10,000 bicicletas al año. Antes del arancel, el costo de acero por bicicleta era $30, para un total de $300,000 anuales. Con el arancel, el costo sube a $37,50, totalizando $375,000 al año. Es decir, la empresa paga $75,000 más solo en acero. Si decide trasladar ese costo al precio final, cada bicicleta cuesta $15 más a sus clientes.
Si las ventas caen un 10% porque el nuevo precio desanima a algunos compradores, la empresa vende solo 9,000 bicicletas. Usted, como consumidor, paga más por menos opciones, y la empresa tal vez tenga que despedir trabajadores o reducir beneficios.
Las cadenas globales de valor
Hoy, casi todo lo que usted compra se produce a través de cadenas globales de valor. Eso significa que los componentes de un producto pueden venir de cuatro, cinco o más países diferentes antes de que el artículo esté listo para venderse. Por ejemplo, un automóvil ensamblado en Estados Unidos puede tener partes de México, Canadá, Japón y Alemania.
Si el gobierno de EE.UU. pone aranceles a los componentes extranjeros, el costo total de fabricar un auto sube. Suponga que cada auto tenía $5,000 en componentes importados. Si el arancel promedio es del 20%, ahora esos componentes cuestan $6,000. Si el auto antes costaba $25,000 en la concesionaria, ahora el precio sube a $26,000 o más.
Piense en cuántas personas deciden no comprar el auto nuevo por ese aumento, o cuántos buscan autos usados más baratos. La fábrica vende menos, y eso puede llevar a recortes de personal o cierre de plantas. Así, el arancel, que se suponía ayudaría a la industria nacional, termina perjudicándola.
Impacto sobre los exportadores
Otra consecuencia adversa es el efecto de “represalia”. Si Estados Unidos pone aranceles a productos de China, México o Europa, esos países pueden responder subiendo los impuestos a productos estadounidenses. Si usted trabaja en una empresa que exporta carne, maquinaria agrícola, tecnología o cualquier otro bien, puede que vea reducirse sus ventas al extranjero.
Por ejemplo, si México responde a un arancel estadounidense con un impuesto del 20% a la carne de cerdo estadounidense, los productores de Iowa pueden perder millones de dólares en ventas. Es posible que usted, como trabajador de esa industria, vea peligrar su empleo, o que su comunidad reciba menos ingresos y servicios.
Menor inversión y más incertidumbre
Los aranceles a menudo crean un ambiente de incertidumbre para los empresarios. Si usted está pensando en invertir en una nueva fábrica, ¿cómo saber si el próximo año habrá aranceles más altos, más bajos o si desaparecerán? Esa inseguridad hace que muchos empresarios pospongan inversiones, contratación de personal o expansión de negocios.
Suponga que usted es dueño de una empresa de electrónica y planea abrir una planta para ensamblar tabletas. Si no sabe si los chips importados tendrán un arancel del 10%, 20% o ninguno, es difícil calcular si la inversión será rentable. Tal vez decide no invertir, o invertir menos, lo que se traduce en menos empleos y menos desarrollo económico.
Efecto en la inflación y el costo de vida
Cuando los aranceles encarecen los productos y sus componentes, el costo de vida sube. Usted lo nota en el supermercado, la tienda de ropa, la ferretería o el concesionario de autos. Si los precios suben un 2% o 3% por efecto de los aranceles, pero su salario no aumenta al mismo ritmo, usted pierde poder adquisitivo.
Imagine que su familia gasta $1,500 al mes en compras. Con una inflación del 3% generada por aranceles, eso significa $45 más al mes, o $540 al año. Puede que tenga que dejar de comprar algo, posponer una reparación o incluso renunciar a una pequeña vacación familiar.
¿Quién se beneficia realmente?
En teoría, algunos productores nacionales pueden beneficiarse si venden más por la menor competencia extranjera. Por ejemplo, una acería estadounidense puede recibir más pedidos si el acero importado es más caro. Pero, en la práctica, el costo extra para todos los consumidores suele superar con creces las ganancias de esos pocos sectores.
Si el arancel al acero le cuesta $1,000 millones extra al año a los consumidores y sólo genera $100 millones en ganancias adicionales para las acerías, la sociedad en su conjunto pierde $900 millones. Usted, como consumidor, está entre los que pierden.
Ejemplo de suma y resta:
— Ganancia para acerías nacionales: $100 millones extra
— Costo extra para consumidores y empresas: $1,000 millones
— Pérdida neta para la sociedad: $900 millones
En resumen
Los aranceles pueden sonar como una medida simple para proteger empleos y empresas nacionales, pero en la economía real su impacto es limitado y, muchas veces, adverso. Usted termina pagando más por menos opciones, la economía crece menos de lo que podría y, a largo plazo, todos pierden: consumidores, trabajadores e incluso algunas empresas nacionales.
Las políticas de aranceles pueden ser útiles en situaciones muy específicas, pero cuando se usan de manera generalizada y como sustituto de una política industrial inteligente, tienden a provocar más daño que beneficio.


