Carta pública de respuesta al sandinismo histórico

A: Combatientes históricos del FSLN,  Cachorros desmovilizados del servicio militar patriótico,  Oficiales en retiro del Ejército.

Estimados Compañeros:

Me dirijo a ustedes en mi sola condición individual  y en mi carácter de exiliado político, motivado fuertemente por su comunicado  fechado “Diciembre 2025” que ha circulado aquí en Costa Rica, y que ha sido conocido por distintos sectores del exilio nicaraguense en este nación  que nos ha otorgado su refugio.

Al escribir esta respuesta no me motiva el deseo de entablar con ustedes una polémica inútil  sobre responsabilidades individuales o personales en la vorágine de acontecimientos que ha padecido el país, en los últimos dieciocho años. Una de las tragedias del movimiento sandinista al que hemos pertenecido todos,  es  el abismo de contraste entre el sacrificio de la militancia de base heroica, sacrificada y siempre pobre y las  graves y profundas desviaciones personales de muchos de nuestros dirigentes , a los cuales un día seguimos con fé ciega y convicción militante.  En esas responsabilidades históricas pendientes, solo diré que Daniel Ortega, es de los primeros a los que la historia juzgará de la forma implacable en la que lo hace, cuando pone en la balanza los aportes de los líderes de los pueblos en sus procesos de transformación  y  los crímenes que esos lideres han cometido , en el ejercicio del poder que alcanzaron  y  ejercieron en su nombre.  

Tampoco se puede liberar de responsabilidades a quienes habiendo sido protagonistas y cómplices de la descomposición del movimiento sandinista , hoy están pagando con su  libertad , el precio de su silencio aunque no celebremos, ni aplaudamos su escarnio actual a manos de aquellos contra los cuales, debieron alzar su voz y su voluntad cuando era necesario.

Lo que realmente motiva esta respuesta es su denuncia  al grupo de intereses familiares y personales que usurparon el proyecto revolucionario por el que un día arriesgamos nuestras vidas, convirtiéndolo en un carnaval  de falsedades,  corruptelas, y redes de ambición que han  proyectado  al sandinismo dentro y fuera del país,  como si fuéramos una banda de delincuentes desalmados articulados alrededor de un proyecto dinástico y familiar configurado para reemplazar en el Poder cuarenta y cinco años después,   a la Dictadura Somocista que contribuimos a derrocar.

En ese contexto doloroso , ninguno de nosotros puede inmaginarse a Carlos Fonseca, “heredándole “ el Poder a su mujer, y propiciando el ascenso político de sus hijos sin tener para ello, ni la historia, ni los méritos, ni las capacidades políticas imprescindibles para darle a un proyecto revolucionario , una solución de continuidad adaptándolo a las nuevas circunstancias del siglo XXI en la que la premisa fundamental  es la construcción de una Patria nueva para todos, incluyendo a aquellos que no piensen como nosotros porque ninguna sociedad excluyente, autoritaria y sin derechos civiles y políticos representa para nuestro pueblo, alternativa alguna de futuro. Esas élites de pandilla seudo partidaria,  militar y empresarial,  nucleadas alrededor de un proyecto dinástico emergente , representan la negación total de todo aquellos por lo que generaciones de sandinistas dieron su vida en los distintos contextos dramáticos en los que les tocó asumir su responsabilidad y su rol histórico.

Ustedes, aún en medio de las formas del lenguaje que exige su permanencia dentro del país y los enormes riesgos que tomaron al hacer pública su posición,  han puesto también como otros, el dedo en la llaga y están contribuyendo a un creciente movimiento de reflexión y análisis en las filas internas del sandinismo  que tarde o temprano, tendrá consecuencias. Por ello, reconocemos sus méritos y su aporte.

En ese escenario es imprescindible comprender que  el sandinismo histórico no puede pretender roles hegemónicos y solitarios. No podemos cometer el error de quienes desde la derecha se presentan como los nuevos redentores y ungidos,  mientras visitan día y noche , las embajadas del  Imperio para que  los bendigan  en su pretendido ascenso al poder tras la caída del régimen. Debemos abandonar conscientemente nuestra tradición mesiánica y entender que la batalla contra la dictadura actual, es una batalla que convoca a todos los nicaragüenses decentes , dentro y fuera del país, y no solamente a las fuerzas  que aún sobreviven dentro de nuestras filas. Nadie en su sano juicio apostaría por nosotros en una cruzada particular y fragmentaria en la que con toda razón  muchos dirían que solo estamos pretendiendo cambiar el escenario , pero continuar con la misma obra de teatro para recetarle al país, mas de lo mismo.

Algunos, ciegos y sordos por convicción seguirán repudiándonos como siempre y eso nos tiene sin cuidado. Pero otros seguramente reflexionarán en la misma dirección calibrando el momento de sumar esfuerzos para la liberación definitiva del país y la restitución final de la república .  Es la hora de los compromisos serios con otros sectores de nuestro pueblo y de los ciudadanos dentro y fuera de la nación  para asegurar un futuro distinto para nuestros hijos y nuestros nietos. La historia no se repite, ni se devuelve y estamos obligados a caminar con ella, o a aceptar que la misma, termine de sepultarnos.

Con respeto ,

Adrián Meza Soza

Profesor universitario en el exilio.

Costa Rica. Diciembre 18 2025.