El fetichismo de la unidad
Tanto se habla de unidad últimamente en Nicaragua que hasta parece haberse convertido en un fin en sí misma, unidad por unidad y nada más. A la unidad se la ha convertido en un fetiche, se le atribuyen poderes mágicos, como si ella sola fuese capaz de conseguir cualquier cosa. Pero la unidad sola no sirve para nada, o peor aún: la unidad puede ser con frecuencia peligrosa.
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