Desenredando la madeja de los aranceles (¿qué se logra, a quién benefician, quién paga?)

Parte I: Aranceles: ¿Impuesto al extranjero o al consumidor estadounidense?

Cuando usted escucha hablar de aranceles en las noticias, tal vez le dicen que son una forma de “castigar” a los países extranjeros que venden productos demasiado baratos y perjudican a la industria nacional. La idea que se transmite es que el país importador, como Estados Unidos, impone un impuesto a los productos extranjeros y, de esa manera, “gana” en la competencia internacional. Sin embargo, la realidad económica es mucho más compleja. Permítame mostrarle, con ejemplos sencillos y cifras claras, por qué esto es así.

Un arancel es simplemente un impuesto que el gobierno coloca sobre los productos que vienen de otros países. Por ejemplo, si antes usted podía comprar una camiseta hecha en Bangladesh por $10, pero el gobierno decide poner un arancel del 20%, entonces esa camiseta, para entrar a Estados Unidos, ahora cuesta $12. El importador paga ese extra al gobierno, pero ¿qué ocurre después?

Aunque el importador (es decir, la tienda que trae las camisetas desde Bangladesh) es quien paga el arancel al gobierno, la mayoría de las veces ese costo no se queda ahí. Imagine que usted es dueño de una tienda y ahora debe pagar $2 más por cada camiseta que importa. ¿Asumirá ese costo y ganará menos dinero? Tal vez por un tiempo, pero lo más probable es que usted suba el precio en su tienda. Así, el cliente final—posiblemente usted mismo—termina pagando más por la misma camiseta.

Ejemplo numérico sencillo:

— Precio de la camiseta sin arancel: $10  

— Arancel del 20%: $2  

— Precio con arancel: $12  

Suponga que antes usted vendía 1000 camisetas al mes. Sus clientes gastaban $10,000 en total (1000 x $10). Ahora, con el arancel, si vende la misma cantidad, sus clientes gastarían $12,000 (1000 x $12). Pero como el precio subió, probablemente algunas personas decidan no comprar la camiseta. Tal vez ahora solo vende 900 camisetas al mes, con un gasto total de $10,800.

El gobierno recauda $2 x 900 = $1,800 al mes en aranceles. Pero usted y sus clientes ahora pagan más por cada camiseta y, en conjunto, compran menos.

En el mercado, la competencia hace que los importadores solo puedan vender si cubren sus costos. Si el arancel eleva el costo de importar, el precio para usted, como consumidor final, sube. Imagine que usted dispone de $50 al mes para gastar en camisetas. Antes, podía comprar 5 (a $10 cada una). Ahora, solo puede comprar 4 (a $12 cada una), y además le sobra menos dinero para otros gastos.

En teoría, el productor nacional podría bajar el precio para competir, pero si los costos de producción en Estados Unidos son más altos que en Bangladesh, solo podrá competir si el precio de venta sube, lo que ocurre precisamente gracias al arancel. Por eso, los aranceles suelen proteger a los productores nacionales menos eficientes, pero a costa de que usted pague más.

Cuando el precio sube, algunas personas deciden no comprar. Si antes 1000 personas compraban camisetas a $10, quizás ahora solo 900 compran a $12. Eso significa menos ventas totales, y muchas veces, menos empleo en las tiendas que venden esos productos.

El gobierno puede recaudar más dinero por aranceles, y algunos productores nacionales venden más, pero la mayoría de los consumidores, usted incluido, pierde: paga más, compra menos y tiene menos dinero para otros gastos. Además, muchas veces los aranceles pueden provocar represalias: los países afectados pueden poner aranceles a productos estadounidenses, lo que perjudica a los exportadores nacionales.

Imagine que en su ciudad se venden al año 120,000 camisetas importadas a $10. Se impone un arancel del 20% y el precio sube a $12. Las ventas bajan a 100,000 camisetas.

— El gobierno recauda $2 x 100,000 = $200,000 al año.

— Los consumidores (usted y otros) pagan $12 x 100,000 = $1,200,000 en total.

— Sin arancel, habrían pagado $1,000,000 (100,000 x $10).

— La diferencia ($200,000) es el arancel, pero hay una “pérdida” de bienestar porque ahora menos personas pueden comprar camisetas y todos pagan más.

A pesar de lo que pueda escuchar, los aranceles no los pagan los productores extranjeros, sino que terminan encareciendo los productos para usted, el consumidor. Usted compra menos, paga más y, al final, el efecto sobre la economía es más negativo para la mayoría que positivo. El verdadero “impuesto” recae sobre la gente común, no sobre el país extranjero.

...continúa en dos días