El 18 % que Golpea el Tejido: Anatomía Econométrica de un Arancel a Nicaragua

Douglas Lee

Antes de entrar en materia: ¿qué es un modelo econométrico?

Imagina que la economía de un país es como un sistema de tuberías. Por un lado entra agua (dinero de exportaciones, remesas, inversión), y por el otro lado sale agua (importaciones, consumo, pagos de deuda). Si abrimos o cerramos una válvula —por ejemplo, subiendo un impuesto o aplicando una tarifa— el flujo cambia en todo el sistema.

Un modelo econométrico es la herramienta que usan los economistas para dibujar ese sistema, medir cuánta agua pasa por cada tubo y predecir qué pasará si se mueve una válvula.

Se alimenta de:

• Datos reales (PIB, exportaciones, empleo).

• Relaciones medidas en el pasado (cómo reaccionan las compras cuando suben los precios).

• Supuestos claros (qué porcentaje de un precio sube realmente por un impuesto o arancel).

El valor del modelo está en que no se queda en opiniones: traduce un cambio político o comercial en efectos cuantificables sobre producción, empleo, consumo y crecimiento.

El hecho: un 18 % a los textiles

En 2025, Estados Unidos ha impuesto una tarifa del 18 % a las exportaciones de textiles nicaragüenses. No es una hipótesis: es una decisión ya aplicada en la aduana estadounidense.

Este análisis usa como punto de partida el PIB real de Nicaragua en 2024 y la proyección oficial para 2025 antes de la tarifa, y mide cómo este cambio comercial altera esa trayectoria.

Nicaragua antes del golpe

En 2024, el PIB nominal de Nicaragua se situó en torno a 16 000 millones de dólares. Las exportaciones de prendas y textiles superaron los 3 000 millones de dólares, siendo uno de los motores más importantes de ingreso de divisas y empleo industrial.

La proyección oficial para 2025 preveía un crecimiento moderado, apoyado en tres pilares:

1. Remesas en aumento.

2. Exportaciones manufactureras, sobre todo textiles.

3. Estabilidad cambiaria gracias a la entrada de dólares.

El arancel del 18 % golpea directamente al segundo pilar.

De la aduana al bolsillo

En el modelo, la tarifa se traduce en un aumento del precio final en Estados Unidos. Dado que el mercado de la ropa es muy sensible al precio, la demanda cae. Menos pedidos significa menos producción en Nicaragua, lo que reduce el empleo y el ingreso disponible. A su vez, eso enfría el consumo interno y frena el crecimiento económico.

El impacto medido

Aplicando el modelo con parámetros realistas:

• Caída del volumen exportado: alrededor de −24,5 %.

• Pérdida de exportaciones: unos 734 millones de dólares.

• Valor agregado interno perdido: 257 millones de dólares (lo que realmente se quedaba en Nicaragua en salarios, compras y servicios).

• Impacto total en PIB: contracción de más de 330 millones de dólares respecto a la proyección, lo que equivale a unos −2 puntos porcentuales de crecimiento en 2025.

• Empleos en riesgo: más de 36 000 puestos directos.

Visualizando la desviación del PIB

El gráfico muestra cómo la trayectoria proyectada para 2025 se desvía tras el arancel:

(Aquí iría el gráfico generado, con la proyección original y la curva ajustada con el impacto del 18 %.)

El efecto dominó

Menos exportaciones → menos divisas → presión cambiaria → menor consumo → caída en la recaudación fiscal → menos capacidad del Estado para invertir o amortiguar la crisis.

No es solo un golpe comercial, sino un reordenamiento forzado de la economía nacional.

Conclusión

Un modelo econométrico no es una bola de cristal, pero sí una brújula afinada: muestra cómo un cambio concreto —como un arancel del 18 %— viaja por toda la economía y termina afectando salarios, precios y crecimiento.

En este caso, el número “18” no es solo un porcentaje en la aduana: es un factor capaz de redibujar el rumbo económico de Nicaragua en 2025.