El baile bufón del poder

Oky Argüello
Oky Arguello es una escritora centroamericana radicada en España. Es autora del bestseller El Coleccionista y de otros libros de poesía y cuento. Formación académica: Doctorado en Psicología, Grados y másteres universitarios multidisciplinarios.

El mundo celebra cumbres, discursos solemnes y promesas de paz. Pero detrás de la mesa redonda donde se sientan presidentes y cancilleres, los gestos revelan otra coreografía: un baile bufón del poder, donde cada quien interpreta su papel para la audiencia global.

Zelenskiy llegó con cifras, mapas y heridas aún abiertas: habló de soberanía y recalcó que no tiene autoridad para regalar territorio —esa decisión solo la puede tomar el pueblo, como dicta la Constitución. Trump, en cambio, maquilló el artículo 5 de la OTAN con palabras vagas, sin comprometerse de verdad. Europa repitió su mantra: “ceder territorio no es paz, sino autoengaño”.

Putin, desde su trono distante, exige que Ucrania ni siquiera aspire a entrar en la OTAN por miedo a misiles puntuales. Y sin embargo, lo que opera aquí es más simbólico que estratégico: Finlandia comparte miles de kilómetros fronterizos con Rusia y forma parte de la OTAN sin que eso lo haya reducido a pólvora.

En medio de este espectáculo diplomático, me pregunto si un referéndum libre podría ser una solución más justa y humana: hacer votar a los ciudadanos para decidir su futuro es profundamente democrático. Aunque Rusia sabe que elegir es a menudo renunciar y ese es el temor. Las regiones rusoparlantes de Ucrania arrastran desde los años 90 identidades divididas, nostalgias de Moscú y resentimientos hacia Kiev. Consultarles de manera transparente y supervisada por organismos internacionales sería una alternativa menos cínica que el reparto de mapas en mesas de negociación.

Lo otro está en el contraste: el dolor en Ucrania conmueve, pero el derramamiento de sangre en Gaza se menciona solo como nota al pie (“horrible, pero no genocidio”). El tono cambia según el ticker político; el arte de la gente parece calibrado por la utilidad mediática.

Y así, lo que idealmente debería ser el arte más noble —construir la paz— se diluye en un espectáculo de máscaras. La danza de los líderes entretiene y confunde, pero el silencio es donde se revela la verdad: cada omisión pesa más que la declaración pública.

Porque al final, no se trata del aplauso que logran, sino de la conciencia, y el deseo de abortar una guerra mayor en el mundo entero.

Oky Arguello