Ortega–Murillo: Cómo el régimen aplica paso a paso El Príncipe

Douglas Lee

En El Príncipe, Maquiavelo describe un manual frío y calculador para tomar y mantener el poder, en la Nicaragua actual, Ortega-Murillo han seguido paso a paso esa hoja de ruta, aplicando estrategias que el pensador florentino advertía hace más de cinco siglos. Lo que vemos hoy es un régimen autoritario que depende únicamente del miedo, el control del aparato estatal y la simulación democrática para perpetuarse en el tiempo (Machiavelli, 1513, cap. VII). Entre los mecanismos de la sostenibilidad del sistema, se enumeran:

  1. Destrucción y subordinación de los rivales

Maquiavelo es tajante: “Aquel que llega al principado por violencia debe exterminar a los antiguos señores” (Machiavelli, 1513, cap. VIII). En Nicaragua, Ortega-Murillo han hecho precisamente eso; desde líderes sociales hasta antiguos compañeros de lucha —el asesinato selectivo de figuras como el Mayor en retiro Samcam— el régimen ha neutralizado a quien pudiera convertirse en amenaza. Como diría Maquiavelo, el príncipe debe “hacer que los hombres olviden antes la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio” (Machiavelli, 1513, cap. XVII), manteniendo a los demás atados por la necesidad o por el terror.

  1. Colonización del aparato estatal

Maquiavelo enseña que el nuevo príncipe debe colocar a su propia gente en todos los cargos clave, para que sean leales solo a él (Machiavelli, 1513, cap. VI). Ortega-Murillo han seguido este patrón sin fisuras, a saber, Policía Nacional, Ejército, Jueces y Rectores Electorales, que funcionan como extensiones del poder familiar. Así, el régimen depende únicamente de la lealtad que compra o impone por miedo.

  1. Administración del miedo como herramienta

“Es más seguro ser temido que amado” (Machiavelli, 1513, cap. XVII). En Nicaragua, el régimen ha perfeccionado esta máxima en el ámbito político. El terror selectivo —arrestos, exilio, persecución económica— mantiene a la sociedad en un estado de vigilancia permanente. Para Maquiavelo, el miedo es el cimiento más seguro del poder cuando la confianza es inexistente.

  1. Control del relato y la imagen pública

Maquiavelo aconseja que el príncipe debe parecer piadoso y justo, aunque en realidad actúe con violencia y traición (Machiavelli, 1513, cap. XVIII). Ortega-Murillo han hecho del aparato mediático su máscara perfecta. En sus discursos actúan como los defensores del pueblo con tintes de antiimperialismo, mientras que, en la práctica, aplican una represión total. Esta fachada es clave para mantener la imagen que el régimen exporta al mundo.

  1. La falsa legalidad como escenografía

Maquiavelo entendía que es vital que el príncipe simule apego a las leyes y a la moral (Machiavelli, 1513, cap. XVIII). En Nicaragua, las elecciones amañadas, en comparsa con una Asamblea Nacional controlada, son solo el teatro que legitima la continuidad del régimen. Como advertía el florentino, la legalidad es solo una herramienta más cuando el fin es mantener el poder.

En suma, Ortega-Murillo han aplicado al pie de la letra el recetario maquiavélico para edificar su principado autoritario. Han destruido a los rivales, subordinado todas las instituciones, sembrado miedo y manipulado las apariencias para que su régimen parezca legítimo. Pero Maquiavelo también advertía que todo principado que depende solo del terror y la fuerza es una estructura frágil que terminará cayendo cuando cambie la fortuna (Machiavelli, 1513, cap. XXV). En Nicaragua, la familia en el poder ha hecho del miedo su único cimiento. Sin embargo, ese cimiento es como arena: el tiempo y la historia acaban por desmoronarlo.

Referencia

Machiavelli, Niccolò. The Prince. 1513. Traducción al inglés por W. K. Marriott. Project Gutenberg, dominio público. Disponible en: https://www.gutenberg.org/ebooks/1232