Palabra encendida

por Teresa Garbí

(Todo será tan sólo palabras, de Teresa Shaw,
Animal sospechoso editor, 2024)

Después de leer Cabañas en el desierto y Todo es deriva, Todo será tan sólo palabras es un paso más, prodigioso, hacia el descubrimiento del instante que no se alcanza con el lenguaje.

Difícil es nombrar porque «quizás nada es real y todo son sólo hojas al viento […]  un universo donde somos sólo un cuerpo / atravesando el instante de un sueño» (p. 70). Poema que me recuerda otro de Wallace Stevens: «Aún no habías nacido cuando los árboles eran cristal / ni has nacido ahora, en esta vigilia dentro de un sueño» (La roca).

Teresa Shaw descubre lo esencial de lo que vivimos, aunque ni ella, ni quien lee, sepamos qué es. Con qué sutileza define el instante, la vida, como dice Juan Pablo Roa en el magnífico prólogo. Cuánta claridad en las inmersiones en el mundo de la infancia. Con qué pureza aparecen cada vez los paisajes, los seres que pueblan la tierra. Escuchamos el silencio y nos sumergimos en su belleza increíble, capaz de justificar la vida y hacerla amable: «porque a pesar de todo qué plena / y hermosa fue la vida», vida diminuta entre «el silencio y el resplandor» (p. 44).

La naturaleza y los seres que la habitan, la tierra, las aguas, rozan el resplandor y lo ofrecen: sol, escarabajo, luna, estrellas, «sílabas en el poema» (p. 48).

Es la poeta quien vislumbra ese resplandor y lo ofrece en palabras. Difícil empresa, dado que, como hemos dicho, partimos de la no existencia y, al mismo tiempo, «todo es y no es» (p. 40). 

Desde la contradicción y la simultaneidad, única forma tal vez de ahondar en lo humano, advierte, no obstante «que es posible el poema» «cuando no son necesarias las palabras / cuando la espuma alcanza la arena / y me conduce a la orilla / de este instante» (p. 51).

La mirada le sumerge en la naturaleza. En ella, y en el poema, fluye el tiempo. En varios poemas se asoma a la vida, como si se asomara a una ventana, voyeuse de un sueño, en el que recupera lo que verdaderamente importa y con ello «vuelve a nacer» (p. 60).

Ventanas, árboles, hojas, son capaces de evocar «lo que no alcanzo en el lenguaje» (p. 57). Sobre todo, los árboles son capaces de transmitir «poderoso resplandor /cuando todo canta y se ilumina» (p. 58). Son imágenes como relámpagos que aún viven en el bosque de sus versos (p. 59).

Se diría que este libro es un ser vivo y forma parte de la naturaleza. Es lo único que puede saltar barreras, que puede encender las palabras. Las escribe porque «la vida pasa invisible y silenciosa, entre las fuentes, los ríos, los bosques / porque todo retorna y nada retorna / porque es hoy el momento / intangible y puro» (p. 69).

La poeta se enfrenta al paso del tiempo. Como todo es un sueño, a veces hermoso, acepta el destino: «aquí moriremos / un día», pero también sabe que regresará para encontrar lo que se ha perdido (pp. 81 – 82). La vida es «este breve pasar / donde imagino que he sido» (p. 83). Se enfrenta al vacío con palabras encendidas: «No somos nada», dice, pero la naturaleza «nos devuelve abundancia y plenitud« (p. 84).

Teresa Shaw, con lucidez y valentía, frente a la soledad del ser humano y la ausencia de dios, dice: «Vive, vive tu vida« (85). «Piensa que aún existes / esta es la eternidad» (p. 89).

Somos nosotros, los seres humanos, quienes forjamos la realidad y nos inventamos: «Soy yo / aquello que veo / soy yo / aquello que siento / quisiera escribir el poema que imagino dentro de mí / […]  el poema donde olvido / este sueño que he sido» (p. 92).

Todo será tan sólo palabras consta de cinco partes. La primera es la que da título al libro. En el primer poema nos sitúa en el centro de la poesía: la única forma de nombrar y de vivir. Es el marco que define al libro: «Todo será tan sólo palabras». Las siguientes: «Todo es verdad y es mentira», «He aquí el cuerpo», «Hoy es el último día en que algo es posible» y «Todo será sueño», nos abren el camino, nos desvelan lo más intrínsecamente humano. El último verso es el que da título al primer poema y al libro. La última parte del libro, «Todo será sueño» cierra con esa constatación de no haber existido.

La voz del poema es la voz de nadie: de la tierra y la montaña: «esa voz anónima / donde pierdo y encuentro mi propia voz». Son música las palabras bosque y construyen la melodía de un sueño (p. 98).

«Haz que despierte», ruega. «Que seamos como el río, como los pájaros reposando en las ramas, cantando sin palabras» (p. 100).

En este último poemario, de Teresa Shaw, todo es tan sutil, tan genuino, que cerramos el libro con la certeza de haber rozado el ser del mundo. Encontramos a una poeta incansable en su búsqueda, lúcida y serena, capaz de asomarse al abismo y comprenderlo. Capaz de fundirse con la naturaleza y escribir como ella, con sílabas bosque. Hemos rozado la vida. Y algo queda, aunque sea soñado.

Teresa Garbí

Teresa Garbí

Teresa Garbí (nacida en Zaragoza, España, en 1950), seudónimo de Teresa García Ruiz, es una escritora española.