Política Arancelaria de Trump

Las políticas económicas de Trump y el agravamiento de la crisis global

Los argumentos esgrimidos por Trump para justificar la imposición de aranceles al resto del mundo han sido fundamentalmente dos: 

  • Estados Unidos ha sido “estafado y saqueado” por sus socios comerciales (aliados y no aliados) en el comercio internacional; 
  • Las industrias estadounidenses deslocalizadas regresen a Estados Unidos. 

¿Pero realmente tiene racionalidad económica lo que aduce Trump? Cuando Trump anunció las distintas tasas arancelarias en lo que llamó “día de la liberación”, y posterior período de negociación, ha demostrado que sus verdaderas metas son diferentes a lo que retóricamente afirma, y claro su intención fundamental es mantener a su país como el hegemón mundial. 

Es interesante señalar que una vez terminadas las rondas de conversaciones con los países afectados y de su interés, la tasa promedio de aranceles es 18.6%, siendo la cifra más alta desde el año 1934; esto nos indica que el objetivo fundamental de su política arancelaria es de naturaleza recaudatoria

¿Aranceles para restaurar el equilibrio en la balanza comercial?     

Trump alega que el déficit en la balanza comercial de la balanza de pagos de Estados Unidos es producto de la estafa que ha sufrido en el comercio internacional. En verdad, ese es un argumento carente de racionalidad económica, sencillamente cuando un país incurre crónicamente en balanza pasiva o deficitaria sus costos no son competitivos.  

Y EE. UU desde 1971 es un país deficitario, tal como lo anunció el secretario de comercio de ese entonces Mauricio Stans, el cual dijo que ese año tendrían su primer déficit comercial del siglo y desde ese año hasta la fecha su balanza comercial ha sido desfavorable, con excepción de 1975 que hubo un pequeño superávit. 

Es obvio que los países que operan con costos de producción más bajos están en ventaja, por eso las empresas se deslocalizan, siendo su principal razón la reducción de sus costos; por tanto, las empresas deslocalizadas y las industrias nacionales de los países receptores de esa empresa están en mejores condiciones competitivas en el mercado internacional, con costos más bajos en su producción exportable, lo que les permite ganar más que los menos eficientes y en este punto la gran preocupación de los EE.UU y de la administración Trump es que China está amenazando su dominio económico mundial. 

Esta realidad desmiente los argumentos de Trump, no hay tal estafa y la desindustrialización de Estados Unidos no se va a revertir con los aranceles mientras persistan esas condiciones de falta de competitividad, baja productividad en el sector industrial liviano y pesado para fines pacíficos, en consecuencia, no va restaurar el equilibrio comercial.

La lógica de los aranceles “Trumpistas”

Entonces la lógica de los aranceles como decíamos anteriormente es de carácter recaudatorio, o sea son impuestos aduaneros para incrementar los ingresos fiscales del gobierno. La Oficina de presupuesto del Congreso (CBO por sus siglas en inglés) estimó antes de las negociaciones, que los aumentos arancelarios de Trump recaudarían 245.0 mil millones de dólares más que el año fiscal 2024, tomando como base los aranceles del “día de la liberación” que eran mucho más altos que los actuales.

Pero esa cantidad es una pequeña suma frente a los 5.2 billones de dólares en ingresos fiscales frente a los gastos que se esperan sean de 7.0 billones de dólares. En términos reales lo que efectivamente reflejan las bravatas de Trump es debilidad y desesperación, por eso el pasado 5 de agosto amenazó nuevamente a la Unión Europea de imponer aranceles del 35 % si el bloque no invierte los 600.0 mil millones de dólares que acordó inyectar a fines de julio a la economía estadounidense; sobre ese particular Trump se refirió a dicha suma pactada como un “regalo” que su gobierno puede invertir en lo que quiera. Actualmente lo negociado corresponde a un arancel de 15%, por el momento. 

Nuevamente la “teoría del derrame”

Otro acto ilusionista lo realizan los asesores de Trump, cuando afirman que la “teoría del derrame” (o del “goteo”), al reducir los impuestos a los ricos conducirá a un auge en la inversión, lo que impulsará el crecimiento económico, y por ende reducirá el déficit presupuestario del gobierno ya que supuestamente las nuevas inversiones con el crecimiento de la economía y el empleo permitirán el incremento de la recaudación tributaria;   según estos asesores este “virtuoso” trance mágico permitirá que la reducción de impuesto “se pague sola”. 

Realmente como reza el dicho popular el papel aguanta lo que le pongan, ya que esta teoría se ha convertido como una especie de dogma de fe, a pesar de que cincuenta años de evidencia empírica la han refutado una y otra vez; ¿además, a qué inversionistas se refieren? Cuando estamos claros del proceso de desindustrialización de los Estados Unidos, ¿creerán que el complejo militar industrial y las tecnológicas vinculadas a dicho sector como Alphabet, IBM, Microsoft, Amazon, Google y otras como Lockheed Martin, Caterpillar, van a invertir por la reducción de impuestos que les va a favorecer? 

Indudablemente que no. Efectivamente, estas empresas no solo han convertido Gaza en un laboratorio de experimentación con tecnología de punta para rastrear y atacar palestinos sino que no inciden de forma masiva en la generación de empleo y menos aún con la aplicación de la  Inteligencia Artificial (IA); en verdad siempre van hacer lo que siempre han hecho, y sobre todo las tecnológicas que son las más dinámicas en la bolsa de valores, recompraran sus propias acciones para aumentar sus precios y mejorar sus resultados financieros, es decir, la actividad productiva real subordinada a la lógica financiera especulativa.

Las consecuencias negativas de los aranceles trumpistas. 

Nadie puede negar, con excepción de Trump y sus asesores, que los aranceles aumentarán los costos empresariales. Es obvio que las empresas para absorber ese incremento tendrán como opciones: transferirlos a los consumidores mediante precios más altos, lo que disminuiría el poder de compra de los mismos; despedir trabajadores; o ambas alternativas. Las empresas difícilmente van a asumir el aumento de sus costos, reduciendo sus ganancias.

No debe perderse de vista que el consumo privado representa aproximadamente el 70% del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos, y, si al efecto inflacionario agregamos el recorte de gastos sociales en el presupuesto, los despidos en el sector público, la persecución y expulsión de trabajadores inmigrantes que aportan a la actividad económica del país, se va a reducir el tamaño del mercado interno y el crecimiento del PIB, acercando a la economía a una situación recesiva.

Los efectos negativos de estas medidas a nivel macro y en los principales indicadores de la economía estadounidense y mundial no se sentirán de manera   instantánea, habrá un período de corto plazo en que todas las variables afectadas como el empleo, precios, ganancias entre otras, reflejen la nueva realidad económica, que creemos se puede combinar con tensiones sociales crecientes. 

Para confirmar el carácter recaudatorio de los aranceles y que no son ciertos los dos argumentos esgrimidos por Trump, queda demostrado cuando dichos impuestos aduaneros son aplicados a países con los cuales los Estados Unidos tienen una balanza comercial favorable, es decir superavitaria, también debe mencionarse que en la estrategia de Trump para reducir la brecha de su balanza comercial, pretende exportar petróleo y gas natural licuado (GNL) a Europa y especialmente Alemania, y en este nuevo giro de las relaciones comerciales Europa y especialmente Alemania la locomotora de Europa, verán incrementado sus costos de producción y pérdida de productividad y competitividad. 

En el contexto de ese nuevo giro comercial, la administración Trump exige a los países miembros de la Unión Europea que destinen el 5% de su PIB para comprar armas de guerra a Estados Unidos, convirtiéndose este país en el gran vendedor de esos “productos” a los países europeos, para que asuman su propia defensa militar; con esta medida combina el proteccionismo con un descenso de la corriente de salida de capital. Efectivamente, la lógica de la administración es reducir el “exceso de generosidad de sus programas militares y de ayuda exterior” (salida de capital); en el aspecto militar, Trump logró como parte de un nuevo acuerdo con la OTAN, que Estados Unidos enviará cantidades masivas de armamento a Ucrania que incluye el suministro de sistemas antimisiles Patriot y municiones por un valor de miles de millones de dólares y que los países europeos asuman el costo.

¿Disminución de la demanda incremento de la recaudación?

Pero en la “lógica” trumpista se presenta una paradoja ¿Cómo se incrementará la recaudación vía arancelaria si están disminuyendo el poder de compra doméstico en EE. UU? La demanda efectiva diría Keynes, o sea una reducción en las importaciones para disminuir la brecha negativa en la balanza comercial, esto demuestra la inconsistencia de la política, pretender incrementar los ingresos vía impuestos aduaneros cuando las importaciones se disminuirán. 

Obviamente el período temporal en que se manifestará con fuerza el impacto negativo de esta medida no es instantáneo, por eso no deja de sorprender las cifras que alegremente presentó el señor Howard Lutnick, Secretario de Comercio, aseverando que los aranceles generaran 600.0 mil millones de dólares anuales, “cifra similar por coincidencia” a la que está exigiendo Trump a la Unión Europea, realmente un recurso de mercadotecnia que recuerda el programa televisivo The apprentice. 

El señor Lutnick pretende dar fuerza a su afirmación, bajo el criterio de que el consumidor estadounidense ha sido el más potente y vigoroso de la economía global, pero debe agregarse hasta antes de los aranceles, y que esa prosperidad y conducta consumista del ciudadano de ese país y con énfasis su icónica clase media, la  ha hecho realidad navegando en un inmenso océano de crédito, bajo el modelo de economía deudora, con sus dos monstruosos déficits, modelo que parece estar llegando a su fin; en verdad el señor Lutnick demuestra una memoria muy corta pues ya se le disipó lo afirmado por Trump, que los estadounidenses tenían que acostumbrarse a un nuevo estilo de consumo, y para graficarlo dijo que las niñas podrían recibir “dos muñecas en lugar de treinta”, pero China, continuó, sufrirá más por los aranceles. (Los Angeles Time, 30 de abril) 

Los Estados Unidos podemos señalar con seguridad, para enfrentar la actual crisis y mantener su hegemonía mundial, está utilizando su poder geopolítico, por ello cito un pensamiento del economista griego Yanis Varoufakis, que considero define a Trump y su grupo: “El poder concentra la mente de los débiles. Y el poder nuclear los concentra aún mejor”. Abordaremos a continuación este punto crucial.

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Armando Jaramillo
Economista