¿Por qué asesinaron a Roberto Samcam?

Douglas Lee
Preguntas que una Nación —y sus militares— deben hacerse cuando la dictadura vuelve a matar

I. ¿Fue una ejecución planificada? ¿O un crimen cualquiera?

La mañana del 19 de junio de 2025, el ex coronel del Ejército Popular Sandinista, Roberto Samcam, fue acribillado a balazos al salir de su residencia en Moravia, Costa Rica. Ocho disparos certeros que no dejan lugar a dudas: esto no es un robo, es una operación quirúrgica. Un ajuste político. Un mensaje sangriento dirigido a toda Nicaragua.

¿Quién envía sicarios a cruzar fronteras para asesinar a un disidente desarmado si no es un régimen con recursos, motivación política y redes extraterritoriales? ¿Acaso este crimen no lleva la firma del terror orteguista?


II. ¿Qué representaba Samcam para que lo quisieran silenciar?

Roberto Samcam no era un exiliado cualquiera. Fue oficial del Ejército Sandinista en los tiempos duros de la revolución, y con los años se convirtió en un crítico feroz del régimen. Era incómodo porque conocía el sistema desde dentro, porque comprendía su lógica y, sobre todo, porque tenía el valor de denunciarlo sin titubeos.

Sabía demasiado. Hablaba demasiado. Escribía demasiado.

En su libro “Ortega: el Calvario de Nicaragua”, Samcam diseccionó la corrupción, la traición y la brutalidad del régimen que un día sirvió, lanzando una advertencia clara a quienes siguen creyendo en las mentiras del orteguismo. Su pluma representaba la posibilidad de una memoria viva que Ortega quería enterrar.

¿Fue eso lo que lo convirtió en objetivo? ¿Qué tanto temen los Ortega-Murillo a quienes cruzan las trincheras ideológicas con conciencia?


III. ¿Están los Ortega actuando con lógica de limpieza estratégica?

La muerte de Samcam no es un hecho aislado. En los últimos años han sido eliminadas figuras clave del exilio y la resistencia:

  • Enrique Bermúdez (excomandante de la Contra), asesinado en 1991.
  • Herty Lewites, muerto repentinamente en 2006 cuando encabezaba encuestas presidenciales.
  • Alexis Argüello, hallado sin vida en 2009.
  • Carlos Guadamuz, periodista, asesinado en 2004.

¿No es evidente que el régimen ha perfeccionado la cacería selectiva para arrancar de raíz a quienes pueden articular una narrativa alternativa desde dentro del sandinismo?


IV. ¿Fue Samcam una amenaza porque podía unir mundos enfrentados?

Exmilitar, exsandinista, analista y crítico del régimen. Samcam sabía que la única salida para Nicaragua es la unión entre antiguos adversarios. Por eso tejía redes entre excontras, analistas, activistas y jóvenes. Por eso incomodaba tanto.

¿Será que su trabajo —en privado y en público— estaba ayudando a construir un puente entre sectores que antes se miraban con desconfianza? ¿Fue eliminado para evitar que ese puente se convirtiera en una red sólida?


V. ¿Fue su muerte una advertencia para los que piensan romper con el régimen?

Samcam fue cercado y acosado antes de exiliarse a Costa Rica. ¿Fue ese paso al exilio lo que selló su sentencia?

¿Está Ortega eliminando a cualquiera que tenga el valor de abandonar su causa? La advertencia es clara para los militares que hoy sirven a Ortega: mañana, el blanco podés ser vos.


VI. ¿Hay facciones que temen que Samcam revele sus secretos?

¿Sabía Samcam algo que los demás callan? ¿Estaba por publicar nuevos documentos, testificar ante instancias internacionales o coordinar una nueva red de resistencia?

¿Fue su muerte ordenada desde el más alto nivel, o desde facciones internas que buscan blindarse?


VII. ¿Fue su muerte calculada para contener el efecto simbólico del fallecimiento de Violeta Barrios?

Samcam cayó apenas días después de la muerte de doña Violeta Barrios de Chamorro.

¿Temía el régimen que su fallecimiento reavivara sentimientos de unidad como en 1990? ¿Fue la ejecución de Samcam una medida preventiva para evitar un renacimiento de resistencia unitaria?


VIII. ¿O fue una amenaza contra los que piensen desertar?

Para Ortega, la traición es el peor pecado. ¿Fue la muerte de Samcam un escarmiento brutal?


IX. ¿Y si no fue el régimen? ¿Estamos dispuestos a investigar todas las hipótesis?

No hay pruebas concluyentes todavía. Pero sí patrones, motivaciones y antecedentes.

La justicia costarricense debe actuar. La impunidad es la segunda bala que mata.


X. ¿Estamos ante la etapa final de la dictadura… o su mutación más peligrosa?

¿El orteguismo ya no es solo una dictadura política, sino una estructura mafiosa que purga a los suyos para sobrevivir?

¿Están dispuestos los militares a ser los próximos eliminados?


XI. ¿Qué nos queda por hacer?

Ya no basta con condenar:

  • Exigir una investigación internacional imparcial.
  • Incluir este crimen en los expedientes por crímenes de lesa humanidad.
  • Proteger a quienes resisten desde el exilio.
  • Impulsar la unidad sin exigir “certificados ideológicos”.

Conclusión: ¿Y si hoy fue Samcam… mañana quién?

Hoy cayó Roberto. Mañana puede ser un periodista. Un sacerdote. Un joven.

Vos. Yo. Todos.

¿Seguiremos esperando que sean otros los que caigan?

¿O nos unimos, o nos entierran por separado?


Llamado final:

  • A los exsandinistas: lean su libro.
  • A los excontras: su lucha fue contra la tiranía.
  • A los jóvenes: no hereden odios, hereden valor.
  • A los oficiales: Ortega no es leal a nadie.
  • A los empresarios, iglesias, artistas y diáspora: ya no basta la queja.

¡Presente, Coronel Samcam!

Tu crimen no será enterrado en el olvido.
Tu sangre no será derramada en vano.
Que sirva para sembrar la unidad que tanto temen.
Que sirva para despertar a quienes todavía duermen.

🇳🇮 Unidad. Justicia. Transición. Democracia.
¡Que nunca más el miedo nos divida!