Presupuesto federal: plan fiscal y presupuestario
Las políticas económicas de Trump y el agravamiento de la crisis global
Incremento de la deuda, recortes de impuestos y reducción del gasto social.
El presupuesto federal aprobado por el Congreso de los Estados Unidos aumentó el “techo” de la deuda aproximadamente en 4 billones de dólares; el Departamento del Tesoro publicó en la primera quincena de agosto que la deuda total ha superado por primera vez los 37 billones de dólares, cifra superior a los 36.1 billones de dólares que era el límite autorizado por el congreso antes de la aprobación del presupuesto de Trump.
La brecha entre los ingresos y gastos no solo es grande sino creciente y el pronóstico es al alza. El presupuesto de Trump incluye aproximadamente 4.5 billones de dólares en recorte de impuestos y debilita tremendamente el apoyo a la salud y seguridad social, afectando a la población más vulnerable. Los recortes sustanciales a Medicaid afectarán no solo a familias que están por debajo de la línea de pobreza, sino también a familias que se encuentran en el límite de pobreza, situación que agravará la crisis social y económica. Se espera que para el año fiscal 2025, los ingresos fiscales alcancen los 5.2 billones de dólares frente a gastos que superan los 7.0 billones de dólares, como ya mencionamos.
El recorte de impuestos, reducción del gasto social y aumento de la deuda, refleja que el presupuesto federal desplaza prioridades importantes, crea más endeudamiento y mayores costos de intereses, demostrando la irresponsabilidad fiscal de los Estados Unidos que ha sido de décadas y si continúa endeudándose de forma masiva se dirigirá hacia una explosión del déficit, porque uno de los principales factores que amenaza a los EE. UU es su deuda ya insostenible.
Pero el gobierno de Trump y sus principales funcionarios y asesores están desesperados por conseguir el financiamiento para su presupuesto; el Secretario del Tesoro Scott Bessent dijo que los ingresos provenientes de los aranceles de las importaciones se destinarán a la deuda nacional y piensa que podrán reducir la relación déficit/PIB.
Su primera estimación de esa recaudación arancelaria para 2025 fue de 300.0 mil millones de dólares, cifra cercana a lo estimado por la Oficina de presupuesto del Congreso, 245.0 mil millones de dólares anual, pero bastante lejana a la que había expresado el Secretario de Comercio señor Lutnick que las estimó en 600.0 mil millones de dólares al año. Sin embargo, ahora Bessent dice que esos ingresos serán más altos, pero no ofreció detalles de cuanto más, solo dijo que serían “sustanciales”. (CNN 20 de agosto).
Estas declaraciones del señor Bessent refutan el argumento de Trump, que llamó “aranceles recíprocos” lo que deben pagar los países que comercian con EE. UU para equilibrar las relaciones comerciales que considera injustas. La afirmación de Bessent es reforzada por el acuerdo autorizado por Trump con Nvidia y AMD, de pagar el 15 % de sus ingresos al gobierno de Estados Unidos por sus ventas anuales de Chips avanzados a China. La desesperación por obtener recursos para cubrir su gasto deficitario es evidente. Este acuerdo ha estado sin embargo en la cuerda floja por la posición de China al considerar dichos chips como una amenaza para su seguridad nacional, y por las declaraciones del inefable Lutnick consideradas ofensivas por las autoridades de ese país.
La realidad demuestra que los Estados Unidos no pueden endeudarse indefinidamente, este país es el mayor deudor mundial y su poder ha dependido de la confianza de sus acreedores. Cuando esa confianza empieza a perderse, el deudor entra en crisis y en este caso arrastra al mundo. Sin lugar a dudas, la deuda de Estados Unidos es una bomba de tiempo y está en juego la estructura total del sistema económico global.
Control sobre las tasas de interés
El interés fundamental del gobierno estadounidense por reducir la tasa de interés, es con el propósito de disminuir el costo del endeudamiento, sobre todo de los nuevos préstamos. Trump en el mes de julio escribió en las redes sociales que una baja de cien puntos o sea 1% de la tasa de interés reduciría en 360.0 mil millones de dólares el servicio anual de la deuda, suma que según algunos expertos es un cálculo bastante exagerado y consideran que la cifra de 90.0 mil millones de dólares como más realista; pero, lo relevante aquí es la importancia que brinda Trump el dictar a la FED la tasa de interés para el mercado, es decir promueve la pérdida de autonomía y de independencia de la FED
Los asesores económicos de Trump declaran que la FED y el Tesoro deben coordinar sus políticas de gestión de la deuda, ello significa erosionar la independencia de la FED, si bien es cierto una situación semejante se produjo después de la segunda guerra mundial, cuando el Tesoro y la FED coordinaban sus políticas, cuando el Tesoro bregaba con el endeudamiento surgido por el financiamiento de la guerra, el plan Marshall en vigencia y su réplica en Japón, y como ya habíamos señalado EE.UU había surgido como la economía más fuerte a nivel mundial y su esfuerzo estaba dirigido a evitar una recesión igual o peor que la de los años treinta.
Hoy el mundo es otro, con China, India, Japón, Inglaterra como los principales poseedores de bonos del Tesoro, y a ellos habría que incluir a Arabia Saudita. Además China e India son potencias económicas mundiales, los Estados Unidos en declive, y actualmente su objetivo principal es derrotar a China su principal adversario, que se perfila como nueva nación hegemónica a nivel global.
Lo anterior nos indica que la fortaleza financiera de Estados Unidos no radica en su ahorro interno, de hecho, su tasa de ahorro interna es estructuralmente baja, ya lo había señalado desde hace veinte y tres años el economista Stephen S. Roach, su fuerza se ha encontrado en su capacidad de atraer capital externo, en ello sus déficits han sido factores con capacidad de atraer capital global como ahorro externo (entiéndase endeudamiento externo).
Tampoco para nadie es un secreto que el rendimiento, la rentabilidad, la ganancia sigue siendo el motor fundamental del movimiento del capital, en este caso el del capital financiero. Con la voluntad por parte del gobierno estadounidense de establecer la política económica denominada “represión financiera”, forzaría a los tenedores de bonos a cambiar de estrategia, es decir diversificar sus inversiones en detrimento del mercado de bonos estadounidenses. China ya ha iniciado esa tendencia y consideramos que el comportamiento de los tenedores va a reflejar en determinado momento la vulnerabilidad externa de los Estados Unidos.
Efectivamente, en el momento que la reducción de la compra de bonos se vaya acercando a un punto crítico y la FED haya dejado de ser un organismo independiente e interviene comprando más bonos para sustituir a los inversores extranjeros, creará más dudas y mayor volatilidad de la deuda.
Pareciera que Trump y sus asesores no comprenden la importancia de mantener control y manejar responsablemente su política monetaria y fiscal; echar la culpa a un “error técnico” de la FED y a su presidente, es sustituir la explicación económica por un acto voluntarista o simplemente por un acto de magia; el gobierno de Trump ya está visualizando que no podrá sostener su modelo de economía deudora y tampoco alimentar el sistema monetario global con el flujo de dólares; más bien pareciera que actúa contra ese sistema con su política arancelaria y la manipulación del comercio mundial.
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