Un campo minado por Ortega
(La «vía electoral» o los prolegómenos de la «ruta constitucional»)

El convencimiento de que es actualmente la vía electoral el único camino posible para un cambio político en Nicaragua, está basado en la improbable suposición de que, a estas alturas del tiempo (un tiempo que Ortega, complacido por las pugnas opositoras ha dejado correr con maquiavélica intención) las necesarias reformas a la Constitución Política o a la Ley Electoral para lograr un escenario de elecciones libres podrían realizarse este mismo año; sin embargo se avizoran por un camino difícil y escabroso.

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El mundo de Mundo
[¿a quiénes conviene el “perdón y olvido” en Nicaragua?]

Jarquín no quiere que el pueblo haga reclamos de justicia– al menos moral—y verdad a sus viejos torturadores y perseguidores o agentes oficiales u oficiosos, incluso de la CIA, como Brooklyn Rivera, responsable incluso de asesinatos de militantes sandinistas. Si se reclama verdad y justicia, nos dice, la oposición se dividirá más, porque “había complacencia con la dictadura “, reconoce. Ahora que Chano Aguerri del COSEP va a quedar como agente libre, con este axioma de la decadencia habría que aceptar que se presente como candidato presidencial en las hipotéticas elecciones CON Ortega, a pesar de su histórica “complacencia con la dictadura“. O nominar, sin rechistar, a Carlos Pellas, Alvaro Baltodano, Payo Solís, etc.

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El falso ejemplo de la transición chilena

Al promulgarse la Constitución de 1980, Pinochet se proclamó Presidente de la República para un tramo de ocho años adicionales a los siete que ya llevaba en el poder …. Se disponía que, transcurrido ese tiempo, la permanencia de Pinochet por ocho años más en el cargo debía someterse a un plebiscito. Pues bien, el plebiscito constitucional…el 5 de octubre de 1988…le dio un “NO” al continuismo de Pinochet quien en base a su propia constitución de 1980 debía en ese caso convocar a elecciones generales en el próximo año…realizándose las elecciones generales en diciembre de 1989…Pinochet no quiso arriesgarse a lanzar su candidatura y propuso la de su operador civil Hernán Büchi, a fin de mantener su poder real con las armas. Aunque su candidato perdió ante Patricio Aylwin, la maniobra de Pinochet le permitió seguir controlando los fusiles por ocho años más, hasta pasar a retiro como comandante en jefe, el 10 de marzo de 1998, pasando entonces a arroparse de inmunidad como “senador vitalicio”. Fueron 25 años en el poder del dictador chileno, aun mediando plebiscitos y elecciones “democráticas”, que la joven Centeno nos pone de ejemplo transicional para Nicaragua.

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