La reelección de Almagro ¿Buena o mala noticia?

…con Almagro como Secretario General, las cosas seguirán un curso semejante al que traían. De la misma manera que lo podemos ver en posiciones críticas a Ortega, no nos debe sorprender que aparezca propiciando negociaciones con el régimen. Sin embargo, dado el fuerte respaldo que recibió de Estados Unidos y de las democracias latinoamericanas, es previsible que sus posiciones se mantengan en sintonía con estos gobiernos. Prudente satisfacción sería la frase de resumen.

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Epidemia y Genocidio, el caso de Nicaragua

La situación planteada por la respuesta gubernamental en Nicaragua nos lleva a preguntarnos si existe conciencia que esta negligencia criminal podría también categorizarse como genocidio, en la medida que de forma activa se está provocando la muerte de un segmento poblacional susceptible. La Asamblea General de la ONU definió el genocidio el 11 de diciembre de 1946 como “una negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros, de la misma manera que el homicidio es la negación del derecho a vivir” (Resolución 96).

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Nicaragua en la hora cero

La organización de la lucha en esta etapa debe tener como estrategia la construcción de un poder alternativo a la dictadura que gestione la crisis sanitaria, la producción y el abastecimiento de bienes y servicios, la defensa de la población por ciudades, barrios y manzanas, la red de información y comunicación libre, veraz y oportuna, que desemboque en un poder político alternativo legitimado por la mayoría de la población, los países latinoamericanos democráticos, los organismos multilaterales y regionales (ONU y OEA) y las potencias económicas y militares del hemisferio occidental (Estados Unidos y la Unión Europea).

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El monstruo, la Coalición Nacional, y algunas propuestas para prevenir la mortandad que podría causar el Coronavirus

Hablemos (como dijo Suetonio refiriéndose a Calígula) del monstruo: Rosario Murillo no tiene cabida en la realidad; vive su delirio a costa de millones de personas que serán, tarde o temprano, y sin exclusión, sus víctimas. Como en el caso del emperador insano, el desquicio de la Murillo no tiene remedio, ni límite, ni freno. Llegado el momento, el monstruo es incapaz de distinguir entre quienes lo adversan y quienes lo alimentan.

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