Contra Ortega, contra las cúpulas

Fanor Alguera
Fanor Alguera

El autor es médico, estudiante de Salud Pública.

…ahora existe algo que no existía ni en los 90s, ni después de los fraudes: una generación hiperconectada por medio de internet, con nuevas formas de lucha, con nuevas formas de organizarse, con deseos de cambiar todo y de desmontar la dictadura bicéfala. Y con muchas ganas de calle.

Pasamos de una insurrección popular a una unidad entre cúpulas de organizaciones que no representan ni al 10% de la población. 

Aún así, mucha gente está ilusionada con la unidad de estás fuerzas para sacar a Ortega. ¿Por qué? Cualquiera que pongan le gana a Ortega.

Las cúpulas lo saben y por eso no hay programa político de cambio, no hay un plan (o intención) de desmantelamiento del sistema. Las únicas dos propuestas medio claras son las de Juan Sebastián Chamorro y Félix Maradiaga, ¡y ambas implican un giro hacia una postura aún más pro-Gran Capital que Ortega!

Ni ellos ni la dictadura toman en cuenta que ahora existe algo que no existía ni en los 90s, ni después de los fraudes: una generación hiperconectada por medio de internet, con nuevas formas de lucha, con nuevas formas de organizarse, con deseos de cambiar todo y de desmontar la dictadura bicéfala. Y con muchas ganas de calle.

Esa generación de juventudes y de clase trabajadora está viendo cómo de un lado y de otro se quieren repartir cuotas para un cambio cosmético (¡Hay quienes insinuan que en un parlamento podés hacer un cambio estructural sin la presión en la calle!); una generación que entiende que la mezquindad y falta de planificación de los políticos opositores los obliga a ir rezagados, a reaccionar, sin propuestas de lucha ante el régimen.  Si esta generación vota por ellos será porque su voto es CONTRA Ortega, no a favor de las cúpulas. Estas han demostrado que apenas representan un mal menor, y en Nicaragua, la mayoría quiere—queremos—cambios estructurales, mucho más que lo que puede dar la “unidad” de los grupos involucrados en el proceso electoral.

Fanor Alguera

El autor es médico, estudiante de Salud Pública.