Homo sapiens en proyecto
Quizá Homo sapiens, hombre sabio, no sea todavía una descripción de nuestra especie, sino una aspiración.
La reciente escalada alrededor de Irán vuelve a demostrar una paradoja antigua: un país se arma porque teme a otro, el otro responde buscando más armas, y cada movimiento confirma al adversario que tenía razón en sentir miedo. Atacar para impedir que alguien consiga un arma puede terminar aumentando sus razones para quererla. La contradicción es mayor todavía cuando algunas potencias conservan arsenales nucleares como garantía de su propia seguridad mientras esperan que otros acepten vivir sin ellos.
La salida no puede ser que cada país consiga su bomba, ni que unos tengan derecho a poseerla y otros no. La única dirección coherente es el desarme nuclear progresivo de todos. Mientras nuestra seguridad dependa de la capacidad de aniquilar al otro, seguiremos atrapados en el mismo círculo.
Hace miles de años, distintas culturas imaginaron humanidades que podían fracasar. El Popol Vuh relata sucesivos intentos de creación; la tradición mexica de los Cinco Soles habla de mundos anteriores terminados en catástrofes. No son historia ni paleontología, son mitos, pero contienen una intuición poderosa: la humanidad no es necesariamente indestructible.
La ciencia moderna muestra algo igual de sorprendente: nuestra historia no fue una línea recta. Existieron neandertales, denisovanos, Homo erectus y otras formas humanas. Algunas coexistieron y se mezclaron. Fragmentos genéticos de aquellas poblaciones siguen en nosotros. No hubo cinco civilizaciones tecnológicas destruidas una tras otra. Mito y ciencia deben permanecer separados, pero ambos recuerdan lo mismo: ser humano nunca ha significado ser invulnerable.
La diferencia es que nosotros sabemos. Sabemos qué hace un arma nuclear. Podemos prever una escalada, negociar, firmar tratados y decidir no apretar un botón. Hemos desarrollado una inteligencia extraordinaria para perfeccionar nuestra capacidad de destruirnos. Lo que todavía no hemos demostrado es una sabiduría equivalente para impedirlo. Las especies humanas anteriores desaparecieron por procesos que no podían comprender ni controlar. Nosotros no tendríamos esa excusa.
La gran prueba evolutiva que tenemos delante no es volvernos más inteligentes. Es averiguar si lograremos volvernos suficientemente sabios para sobrevivir a nuestra propia inteligencia.
Homo sapiens en proyecto.
Oky Arguello


