Nicaragua entre la vida y la muerte
Mientras Ortega esté en el poder no podemos hablar de elecciones. Primero hay que sacarlo del poder, la primera acción es desconocerlo ante la OEA, y no garantizarle el más mínimo espacio de poder.
Leer másMientras Ortega esté en el poder no podemos hablar de elecciones. Primero hay que sacarlo del poder, la primera acción es desconocerlo ante la OEA, y no garantizarle el más mínimo espacio de poder.
Leer másEl convencimiento de que es actualmente la vía electoral el único camino posible para un cambio político en Nicaragua, está basado en la improbable suposición de que, a estas alturas del tiempo (un tiempo que Ortega, complacido por las pugnas opositoras ha dejado correr con maquiavélica intención) las necesarias reformas a la Constitución Política o a la Ley Electoral para lograr un escenario de elecciones libres podrían realizarse este mismo año; sin embargo se avizoran por un camino difícil y escabroso.
Leer másLa ausencia de cuestionamientos y de conciencia de nuestras propias responsabilidades ciudadanas contribuyó a la formación de la imagen de una Nicaragua que florecía gracias a los programas sociales del gobierno.
Leer másJarquín no quiere que el pueblo haga reclamos de justicia– al menos moral—y verdad a sus viejos torturadores y perseguidores o agentes oficiales u oficiosos, incluso de la CIA, como Brooklyn Rivera, responsable incluso de asesinatos de militantes sandinistas. Si se reclama verdad y justicia, nos dice, la oposición se dividirá más, porque “había complacencia con la dictadura “, reconoce. Ahora que Chano Aguerri del COSEP va a quedar como agente libre, con este axioma de la decadencia habría que aceptar que se presente como candidato presidencial en las hipotéticas elecciones CON Ortega, a pesar de su histórica “complacencia con la dictadura“. O nominar, sin rechistar, a Carlos Pellas, Alvaro Baltodano, Payo Solís, etc.
Leer másEl primer dato abrumador es que el 7% de las empresas clausuraron sus operaciones y el 46% suspendieron parcialmente sus actividades. Es decir, el 53%. Evidentemente, detrás de este porcentaje de empresas afectadas se encuentran miles de cabezas de familia, varones y mujeres, que perdieron su empleo y sus ingresos.
Leer másPensar en un posible proceso electoral, y creer que Ortega va a perder el poder aún si fuese derrotado en unas elecciones, es una ingenuidad política; se repetiría la historia de 1990. «Todo puede pasar… menos que el Frente Sandinista pierda el poder», han dicho ellos.
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