Nicaragua: dos años después de la rebelión de abril 2018

…el mal manejo de la crisis sanitaria podría ser un detonante de una profundización de la crisis sociopolítica que puede desembocar en una caída adelantada e imprevista del régimen Ortega-Murillo. Ante este posible escenario las fuerzas de los movimientos sociales deberían tomar acciones propositivas para presentar un gobierno alternativo con un programa mínimo de transición.

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El poder, los pepenadores de botellas o latas vacías y el coronavirus

Vivimos una situación singular, extraña. Por una parte, los movimientos sociales parecen incapaces de echar abajo inmediatamente al régimen. Por otra parte, los ciudadanos apoyan con una fuerza sin precedentes el aislamiento del régimen. Al mismo tiempo, el debilitamiento del régimen pone a la orden la lucha inmediata por el poder.

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La canasta del ministro

…si el funcionario orteguista no sabía ni el costo de la canasta básica, menos que maneje otros datos indispensables para el eficiente ejercicio de su cargo. Lo hemos dicho y repetido: esta gente manda, pero no gobierna. ¿Cómo van a gobernar si ni siquiera conocen la información más elemental? ¿Cómo van a gobernar si evidencian tanta incompetencia? ¿Cómo van a gobernar si no les importa cómo se las arregla la gente para sobrevivir o salir adelante?

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Nicaragua: el coronavirus y el sistema de salud

La Nicaragua de hoy ya no es la del 2007 ni la del 2018. Desde antes del coronavirus estaba claro que necesitábamos un cambio estructural real. Cómo hacerlo tiene que ser uno de los principales debates entre las fuerzas sociales y políticas de oposición. Necesitamos un programa mínimo progresista para tener una alternativa a la caída de la dictadura. El futuro del país depende de este programa, que debe ser capaz de aglutinar al grueso de los sectores sociales.

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