Entrevista a Tita Elizondo, de S.O.S. Nicaragua: “Exiliados nicas en Costa Rica están en la indigencia”

Un extraordinario movimiento migratorio se reactivó de Nicaragua a Costa Rica al intensificarse la represión contra las protestas desatadas en abril de 2018 contra el régimen de Daniel Ortega. Cuando estalló la crisis, María Elizondo, quien formó parte de la primera diáspora nicaragüense en Costa Rica, adonde llegó en su adolescencia en los años ochenta; sin vacilar se involucró de lleno en la tarea de recoger alimentos y medicamentos para enviar a Nicaragua. Pero al intensificarse la represión y el flujo de refugiados en territorio costarricense, junto con unas 25 mujeres nicaragüenses radicadas en Costa Rica Elizondo fundó la Asociación de Derechos Humanos conocida como SOS Nicaragua, que se moviliza para socorrer a sus compatriotas de la nueva diáspora, brindando techo, alimento y medicinas.

Revista Abril ha tenido el gusto de entrevistar a Elizondo, mejor conocida como Tita, para abordar diversos temas de su trabajo en beneficio de los refugiados nicaragüenses. 

–¿Cuál es la misión de SOS Nicaragua?

La misión es ayudar a mitigar un poco la situación de la crisis que se vive en materia de Derechos Humanos en Nicaragua, sobre todo a los refugiados que entraron después del 18 de abril de 2018 en los territorios.

–Podrías darnos un ejemplo concreto de lo que han cubierto ustedes con su ayuda? 

Bueno, desde el inicio la asociación es sin fines de lucro, todos somos personas que estamos desde la época de los ochenta y nos juntamos para ayudar a Nicaragua. Cuando todo esto comenzó se mandaban medicinas a Nicaragua. Solo ver venir la ola de inmigrantes de Nicaragua hacia Costa Rica, ya habíamos hecho un concierto con Katia (Cardenal) ya estaban los movimientos, nos dimos a conocer un poco y ya nos llamaban. En Costa Rica hay un parque muy conocido que se llama parque La Merced, visitado mucho por nicaragüenses, y entrabas al parque y veías heridos, con los pies inflamados, desbaratados… Era una situación terrible. No te estoy hablando de dos, tres o cinco, eran sesenta, ochenta, eran cien, y empezamos a ayudar. Nos buscábamos, así que empezamos a ayudar inmediatamente a esas personas. Llamábamos a nuestras amistades, médicos en Costa Rica e hicimos un hospital improvisado tanto en el parque La Merced como en el María Auxiliadora, recordemos que Sor María Romero fundó la casa social María Auxiliadora, y llegaban allí y en los dos parques los atendíamos. 

–¿Ustedes tienen idea o información de cuántos nicaragüenses se han refugiado en Costa Rica dese el año pasado?

Sí, oficialmente se han tomado de Migración y se registran más de 65 mil que han pasado por el sistema de migración, los que no han pasado por el sistema no sabemos, pero fácilmente pueden ser 80 mil. Los que hay en sistema es una parte que ya pasó, que tienen su cédula, otros que están en cita, otros que tienen permiso laboral. Pero cifras oficiales de Migración, arriba de 60 mil.

–¿De qué manera SOS Nicaragua ha ayudado o apoya?

El alimento es el foco número uno, porque una persona con hambre, no puede buscar trabajo, no puede hacer mucho. El alimento es primordial, techo con ciertas asociaciones, nosotros en los primeros meses, dimos techo a unas 150 personas, los tuvimos tres meses bajo techo, pagando en un albergue y en un hotelito. Se acabó el fondo, fue insostenible porque venían muchos más de lo que podíamos cubrir. Así que decidimos salirnos de allí, de momento. Nosotros damos techo a personas por medio de amistades en las redes, porque estamos también en mesas de trabajo con ACNUR de Naciones Unidas. Así que nos hemos aliado con amistades en las redes, para recolectar para emergencias. Hay que tener en cuenta que la población nicaragüense que ha entrado, ha caído en un tejido social de nicaragüenses que ya estaban antes en Costa Rica y que son primos, un amigo del hermano, una tía y caen en este rollo, y no es que se sientan obligadas, nosotros atendíamos a 60, 80, 150 personas desde temprano, pero el resto caen en este tejido y es insostenible. Algunos los tienen en sus casas un mes, dos meses, pero cuatro o más es imposible. Así que este período de tiempo que ha pasado esto ha aumentado, porque sigue llegando la gente. Aquí la gente no se da cuenta de la situación de hoy pero hubo crisis desde el comienzo. Se acomodan, no se pueden mantener y de golpe entran a otra crisis que es en lo que estamos ahora…

–¿En este momento ustedes están concentrados en qué?

Alimentos, en la parte de migración y en apoyar en adelantar las citas, porque hay un período muy largo para que ellos tengan su carnet. Ellos entran, piden una cita, pero si piden una cita tardan y se las dan hasta noviembre. En este momento que estamos en junio les dan cita en noviembre para solicitar el carnet de solicitante, dentro de tres meses, hasta que tengas tu carnet de solicitante y después te dan el permiso laboral. Con el permiso laboral no necesariamente te dan trabajo. En Costa Rica hay una crisis de desempleo, más de un 13%. Hay mucha desocupación, estamos en una situación bien difícil en Costa Rica, además de ser carísimo; uno de los países más caros de la región. Con la situación así se te va hasta un año… 

–¿Cómo sobreviven los migrantes durante ese período?

Sobreviven con trabajitos aquí, trabajitos allá, si es que tienen la suerte de conseguirlo; con la comida que les damos, porque la comida es lo que más aportamos nosotros. Si tuviéramos una crisis de salud tenemos alianzas con clínicas médicas, comida para médicos porque nos han apoyado muchísimo. Nosotros les damos las medicinas, pero ellos nos dan la atención. Así es que en la parte de salud, de migración y la alimentación de techo tratamos de ayudar integral y sicológicamente, porque hay muchos que requieren ayuda sicológica.

–¿Hay hambre? 

Hay hambre física, nuestros compañeros de trabajo que son médicos sin fronteras, nos están haciendo el comentario de que tienen a un muchacho en una terapia sicológica porque ese muchacho tiene muchos días de no comer, y como me dice mi amigo, yo no puedo hacer una terapia con un muchacho que dice que no tiene hambre, así que él está en esta mesa de trabajo de alimentación porque tiene que incorporar la alimentación, además del trabajo sicológico. La gente no tiene pases para ir a una cita (pases se le dice al pago del bus, el transporte), no tienen cómo movilizarse, hay personas que los pueden llevar a traer alimentos entonces nosotros vamos, tenemos que pagar porque la gente está en la indigencia. 

–¿Qué tipo de población está registrada, digamos si son solteros, si tienen familias?… ¿Cuántos niños hay? 

Al comienzo eran jóvenes solos, ahora tenemos de todo, o sea, de la mayoría de personas que hay el 60% son jóvenes varones. 

–¿Y los niños? 

Niños han llegado porque estos han venido a través de sus familias, se traen a su esposa, a sus hijos, y ha crecido la población de la niñez enormemente, así que hay mucha vulnerabilidad, mucho embarazo, en la parte médica, hemos hecho una campaña solo para esta población: niñez y embarazadas…

–¿Hay algún tipo de red, aparte del esfuerzo de ustedes; una red oficial, en lo que es atención para estas personas, niños, embarazadas?

Sí, oficialmente el gobierno de Costa Rica ha dado las directrices de que tienen que ser atendidos, lo que pasa es que es muy complicado, hay falta de información y las bases, las personas de ventanillas no están informadas. Hay un decreto de la Caja del Seguro Social que dice que tienen que ser atendidos, pero no los atienden, tienen temor de llegar a las instituciones a ser atendidos, en eso estamos, les pasamos el decreto, información a los nicaragüenses; que lo impriman, que vayan. Aun ha habido casos que con el decreto en la mano, no los atienden. 

–¿Y qué razón les dan?

Ah no, es que están llenos, que eso se da en los colegios, en la alza, en los hospitales, hay discriminación en Costa Rica, no todos, hay costarricenses que han ayudado increíblemente, el gobierno ha abierto sus fronteras, han hecho lo posible, pero estamos en una situación difícil, así que nosotros como nicaragüenses que somos tenemos que aportar, ayudar…

–¿Qué tanta ayuda han recibido ustedes, de nicaragüenses que no necesariamente están en Costa Rica?

Primero, que somos autogestionados y la ayuda que hemos conseguido ha sido por contactos con amistades que hemos buscado. Usted, que es de las fundaciones que nos han ayudado, que ha sido PAZ Nicaragua, de Guatemala, que también son unas amistades que son como nuestros hermanos, que nos han apoyado muchísimo. Hay un padre que es un contacto a través de una amiga, en Barcelona. Nos ha apoyado muchísimo el padre Rubén; la Familia Téfel de Guatemala, que no la mencioné, y vale mencionarla, SOS Nicaragua-San Francisco-USA acaba de llegar a Costa Rica para el aniversario. Tuvimos contacto, escucharon de nosotros, les enseñamos nuestra operación, quedaron encantados, gracias a Dios, y estamos empezando a recibir apoyo de ellos. Pero apoyo a gran escala como se necesita, no, porque nosotros tenemos un presupuesto de 10 mil dólares al mes, para poder llegar a mil personas por semana, o sea que necesitamos 3 mil dólares semanales para poder darle de comer a mil personas y no los tenemos, tenemos 500 y le llegamos a 200, y la gente queda fuera, y con hambre. Así que para llegar a eso, a los 10 mil dólares al mes, nosotros tenemos que autogestionarlos, tenemos conciertos, vendemos camisetas, vendemos gorras, hacemos kermeses, ventas de comida y rifas, cosas así, o que nos regalan un cuadro, pero eso no es suficiente…

–¿Ustedes han hecho algún llamado a empresas o personas en Nicaragua que puedan tener cierta capacidad económica para ayudar a los migrantes?

No necesariamente a una empresa en específico. Ahora que queremos hacer un evento necesitamos patrocinio, pero no lo hemos logrado…

–¿Pero lo han solicitado?

Lo hemos solicitado, pero no hemos recibido.

–Entonces hay que hacer el llamado para la construcción de una Nicaragua en la que nos tratemos bien todos…

Sí, necesitamos el apoyo de nicaragüenses que tengan empresas, que tengan posibilidad de dar de regreso, como dicen get back, a su población necesitada en Costa Rica, que nos apoyen a la Asociación, que sepan que hacemos una labor cien por ciento humanitaria y que es para ayudar al migrante, porque aquí somos transparentes, les mostramos facturas, fotos, entregas. Hemos tenido donantes de amistades que me han dado: toma 100 dólares y esos 100 dólares se los enseño de todas las maneras habidas y por haber, aquí está la compra, aquí está la factura, aquí está la entrega, aquí está la foto. 

–A mí en lo personal y a otras personas con que hemos hablado del tema, nos preocupa un poco que si no se da asistencia al migrante, pueden incluso haber problemas sociales. Porque me dicen que hay mucha gente que está desesperada, hablando de lo que ha ocurrido, que es injusto, que su situación es inaceptable, que no se puede resistir pacíficamente, y que hay que recurrir a la violencia para salir de ese tipo de situación… ¿Has escuchado ese tipo de comentarios?

Sí, claro, la desesperación ha llevado a muchos a regresarse y muchos que estuvieron con nosotros y muchos de nosotros apoyándoles, muchachos jóvenes que están de regreso, hay un muchacho que murió cuando se regresó, hay otros que están presos, que estuvieron en SOS, que estuvieron voluntariándonos, muchachos que yo les tomé cariño, están presos en Nicaragua…

–¿Los echaron presos al regresar a Nicaragua? 

Si, los echaron presos, yo tengo contacto con unos que están en casas de seguridad, que me saludan, hola doña Tita, es muy duro saber de estos muchachos que estuvieron con nosotros, bajo nuestra ala, voluntariando, haciendo paquetes y ahora ya no están. 

–¿Y estos muchachos son parte de la primera oleada?

Sí, parte de la primera oleada, muchos que piensan que la lucha está en Nicaragua, que ya no aguantan estar en Costa Rica. Sí se oye lo de las armas pero sinceramente no creo que habrá enfrentamientos, yo creo que es un poco precipitado, hay que hacerle frente a un monstruo y no estamos preparados, y ellos lo saben. 

–¿La desesperación los va a hacer retroceder?

Exactamente.

–Hay que buscar la forma de preservar la forma no violenta y apoyar a los refugiados. ¿Qué tipo de apoyo buscan ahora ustedes? ¿Qué es lo que necesitan? ¿Qué tipo de apoyo buscan? ¿Qué se puede pedir a través de esta entrevista, que colabore y cómo?

La única manera que podemos, porque en Costa Rica tenemos muchas trabas, de parte de la burocracia, es dinero. Comprar localmente los alimentos, comprar la ropa, las vestimentas, porque es muy difícil, de otra manera es súper complicado y además es atrasado. Dinero para los alimentos, la ropa, la compra de colchones, porque son un rubro muy caro, cuando le logramos hacer frente y abrir trabas, por ejemplo, te dan 250 dólares para 11 colchones, 500 para 22 colchones, no es nada. Así que es un rubro bien caro. Para las medicinas que tenemos que donar para los centros médicos, para que nos puedan atender a los refugiados, porque es un dando y dando, obviamente. Teníamos una campaña dental, que estaba atendiendo a los refugiados, porque teníamos que dar anestesia, amalgamas y no teníamos para darles de comer. Es que todo es dinero, y eso es lo que más estamos necesitando, que nos apoyen económicamente para seguir haciendo esta labor, es la única manera. 

–¿Nos vas a dar alguna referencia para que puedan dar colaboración?

Tenemos dos cuentas, una cuenta bancaria en el BAC-San José. Una en dólares y otra en colones. La de colones es la cuenta 937955409, y la de dólares es 93755391. Las transferencias desde Estados Unidos se pueden hacer a través de City Bank, o del Bank of America. Yo sé que es más fácil donar ropa, insumos, pero en Costa Rica no se logra. 

–Sé que desde Miami se hacen colectas y se han enviado contenedores llenos de cosas, ropa y otras cosas…

Sí, se han perdido. Del Club de Leones, se ha perdido, estaban cobrando más de 10 mil dólares, es un absurdo.

–¿Quién estaba cobrando?

Es un proceso bien complicado porque, por ejemplo, tenemos ahorita varias donaciones de contenedores de comida, te llevan el flete a Puerto Limón, pero el transporte de Puerto Limón a San José es privado, el desaduanaje es privado, la nacionalización es privada, todo eso hay que conseguir: la donación para pagar y eso está bien, pero luego están los permisos. Si son medicinas, imposible porque los permisos de salud son terribles, si es ropa se tiene que fumigar, porque la ropa usada es terrible y te cobran un platal por la fumigada y te duran no sé cuánto tiempo para que te lleguen a fumigar y cada día que pasa el aduanaje va aumentando, es bien complicado. Nosotros tuvimos una donación de Saint Miami Hospital que no pudimos desalmacenar, porque se fue subiendo tanto y tanto que cuando tuvimos los montos eran arriba de 5 mil dólares, por 17 containers, bueno 17 cajas porque no son conteiners, son cajas, porque eran tan grandes que le dicen conteiners. Ahorita estamos peleando con el gobierno, estamos sentados en una mesa de trabajo con el viceministro de Gobernación, que está tratando de ayudar, para ver cómo nos dan el permiso para poder desalmacenar, cómo hacer para que ellos nos donen. El gobierno, los rubros para poder desalmacenar o poder decidir kits higiénicos, lo que venga es bienvenido, pero que nos ayuden a pagar esos rubros privados que hay que hacer…  

–A veces uno necesita ejemplos concretos de personas, de seres humanos que están en la situación que has descrito, para lograr una empatía que promueva una acción. Quisiera que nos contaras uno o dos ejemplos de gente que ustedes han podido ayudar. Un caso exitoso y otro que ha podido fallar…

Bueno, en el caso de nosotros mucho se manejan los grupos, yo puedo contarte de un caso específico de una casa, que se llama Casa Sacuanjoche. Hay personas de todos lados, de Ticuantepe, León, Granada, Matagalpa… A ellos los apoyamos con colchones, hay un vídeo que Carlos, mi esposo, está haciendo en este momento para enseñar la situación del refugiado. Le dicen Casa Sacuanjoche pero en realidad es un galerón, donde llegaron al extremo de ir a buscar a la basura para poder dormir en cartones. La comida prácticamente era arroz y frijoles. No tienen, es infrahumano. Hay que verlo para creer. Los que hemos apoyado, lo más que hemos podido es con ropa de cama, colchones, comida, los pocos que han conseguido trabajo aportan, pero es un galerón abierto, donde están 40 personas y no te le dicen no a nadie. Actualmente recibieron a muchachos que acaban de excarcelar, que me venían texteando en el bus, los excarcelaron el sábado y el domingo venían de camino a Costa Rica y venían texteando en el bus: “Doña Tita, no tengo donde dormir, doña Tita traigo la ropa desecha por haber pasado por veredas…” Estaban desesperados y gracias a Dios, como SOS Nicaragua Costa Rica trabaja con coordinadores departamentales, tenemos un chat donde están 22 coordinadores, y empiezo yo a escribir por los muchachos que entraron. Ellos salen en la foto donde sale don Eddy Montes, son los que acaban de excarcelar, empezaron a moverse todos y Casa Sacuanjoche inmediatamente puso su casa a la orden, aunque no tuviera donde ponerlos, esa es la belleza de la solidaridad que tenemos entre nuestros coordinadores, entre nuestro pueblo que está tan necesitado. Eso sí me llena el corazón a mí, a mí se me bajaban las lágrimas cuando empezaba todo mundo a mover, aquí estoy yo, ¡presente!, me decían por el teléfono. A mí se me bajaban las lágrimas literalmente. 

–Es una situación muy difícil. Muchas gracias, Tita, por compartir esto con nosotros, que es muy doloroso, y no nos queda más que pedirle a quienes están leyendo esta entrevista que nos pongamos en movimiento por nuestra Nicaragua.

Francisco Larios

El autor es Doctor en Economía, escritor, y editor de revistaabril.org. Artículos de Francisco Larios