La oposición también debe poner límites a Washington
Por Elías Corvo | Septiembre de 2026
El respaldo a la fuerza estadounidense puede parecer un atajo contra las dictaduras. Pero quien lo celebra debe explicar qué límites exigiría cuando esa fuerza pretende dirigir el país y sus recursos.
El 15 de enero, María Corina Machado entregó a Donald Trump la medalla física de su Nobel de la Paz. La dedicatoria agradecía su “liderazgo extraordinario” en nombre del pueblo venezolano. El premio no se transfirió, pero la medalla sí. Machado dijo: “We can count on President Trump”.[1]
Trump acababa de anunciar que Washington “dirigiría” Venezuela y de descartar a Machado como futura gobernante. Así, el obsequio puede leerse como deferencia hacia quien decía tener la última palabra sobre la transición. “Sumisión” es una interpretación; el dato es que Machado le ofreció un símbolo de gratitud nacional.
La cuestión no es si una oposición tiene derecho a buscar apoyo internacional. Lo tiene, sobre todo cuando se cierran las vías políticas internas. La pregunta es qué condiciones impone: ¿defenderá la soberanía también cuando el aliado extranjero la limita? ¿Exigirá que los recursos y la transición queden bajo control de la ciudadanía?
Venezuela: respaldo y límites no expresados
El 3 de enero fuerzas estadounidenses atacaron Venezuela, capturaron a Maduro y Cilia Flores y los llevaron a Nueva York. Expertos de la ONU condenaron la operación como contraria al derecho internacional; “secuestro” es una calificación controvertida, no una sentencia. Trump habló de dirigir el país, posibles nuevas acciones militares, petróleo y reembolso a Washington.[2]
Machado respaldó la captura, agradeció las “historical actions” de Trump, dijo que los venezolanos estaban “very grateful” y apoyó el regreso de petroleras estadounidenses.[3] Esto muestra apoyo a la operación y a la inversión, pero no prueba que aprobara cada propuesta sobre el control petrolero.
En las declaraciones de Machado difundidas entre enero y comienzos de febrero no aparece una objeción explícita a que Washington dirigiera Venezuela o controlara los ingresos del petróleo. Por el contrario, expresó “deep trust in the United States and in your leadership” y dijo que no necesitaba apremiar a Trump sobre asuntos concretos.[3] La ausencia de crítica no prueba aprobación privada. Pero tampoco es políticamente neutra: agradecer la intervención y expresar confianza sin hacer públicos los límites que se exigirían deja sin disputar el marco de quien anuncia que gobernará otro país. El silencio puede operar como aceptación tácita, aunque no demuestre una intención secreta.
La posición posterior introduce un matiz importante. En septiembre Machado cuestionó un acuerdo petrolero entre Washington y el gobierno interino de Delcy Rodríguez: preguntó quién lo firmaba, qué garantías ofrecía y qué beneficios recibirían los venezolanos. Sostuvo que la riqueza del subsuelo pertenece al pueblo, pero en la misma intervención describió a Estados Unidos como socio estratégico.[4] Su crítica apunta a la legitimidad y transparencia de un acuerdo concreto, no a una ruptura con Washington ni al rechazo de la inversión estadounidense.
Nicaragua: cuando la presión se vuelve una expectativa
El 3 de enero, la Alianza Cívica para la Justicia y la Democracia y la Alianza Universitaria Nicaragüense celebraron la operación contra Maduro. La AUN dijo que la noticia “nos llena de esperanza” y que podía debilitar las redes autoritarias; la Alianza Cívica invocó el derecho soberano de los venezolanos a restablecer la democracia. Ambas pidieron presión internacional contra los regímenes opresores.[5]
La combinación es reveladora: celebraron una operación militar extranjera e invocaron, a la vez, la soberanía venezolana. Sus comunicados no evaluaron la legalidad internacional de la incursión ni respondieron a la pretensión de Trump de dirigir Venezuela y sus recursos. Esa omisión no prueba que aprobaran tales anuncios; sí deja sin expresar los límites de la acción celebrada.
Días después, Politico informó que algunos activistas nicaragüenses esperaban que el proceso judicial contra Maduro diera a Washington motivos para endurecer la presión contra Ortega y Murillo.[6] En septiembre, el Movimiento Campesino Anticanal y la Unidad de Exiliados Nicaragüenses pidieron una intervención militar contra el gobierno nicaragüense.[7] Otros sectores rechazan una transición tutelada y advierten que no se debe pasar “de una dictadura a una ocupación”.[8] No existe, pues, una sola posición opositora: unos piden fuerza, otros presión diplomática y económica, y otros temen que Washington sustituya la voluntad nacional.
El paralelo con Venezuela es preciso, pero limitado. Algunos sectores de ambos países esperan que el poder estadounidense opere contra sus adversarios. No hay base para atribuirles a todos respaldo a la apropiación del petróleo venezolano o al gobierno directo de Estados Unidos. Sí cabe preguntar por qué, al celebrar la acción, no explicitan qué mandato, plazo y salvaguardas exigirían.
La prueba democrática
Decir que toda oposición solo busca el poder es una generalización que no se sostiene con episodios aislados. Querer gobernar no es antidemocrático. La prueba está en qué límites reconoce quien aspira a gobernar y qué está dispuesto a sacrificar para alcanzar el poder: si compite por el apoyo ciudadano o por el favor de funcionarios extranjeros; si publica sus compromisos; y si defiende la soberanía cuando esta limita a su propio aliado.
Quien solicita una intervención debe explicar qué fuerza pide y cómo impedirá que esa fuerza determine el desenlace. Quien celebra una captura debe decir si exige supervisión, un plazo y una transición electoral. Y quien reclama legitimidad democrática debe responder quién controlará los ingresos petroleros y ante quién rendirá cuentas.
La democracia no empieza el día después de que cae un gobierno. Empieza cuando quienes pretenden reemplazarlo aceptan límites antes de llegar al poder. Si no pueden explicar quién decidirá el futuro de su país antes de pedir ayuda a Washington, el silencio también forma parte de su posición.
Fuentes
- Reuters — entrega de la medalla del Nobel a Trump
- Congressional Research Service — captura de Maduro: consideraciones para el Congreso; expertos de la ONU — condena de la acción estadounidense; NPR — transcripción de las declaraciones de Trump
- CBS News — entrevista a Machado; Fox News — declaraciones de Machado sobre la captura
- Reuters — Machado cuestiona el acuerdo petrolero de septiembre
- Intertextual — reacción de organizaciones opositoras nicaragüenses
- Politico — expectativas opositoras sobre los vínculos entre Managua y Caracas
- La Prensa — solicitud de intervención militar en Nicaragua; Swissinfo — exiliados nicaragüenses piden intervención
- Articulación de Movimientos Sociales — posición sobre transición e intervención; Onda Local — rechazo al tutelaje extranjero

