Narcóticos para el vacío

Vivimos en una época extraña.

Nunca hubo tanta tecnología, tanto entretenimiento inmediato, tanta promesa de bienestar… y, al mismo tiempo, tanta ansiedad, tanta soledad y tanta sensación de extravío.

Algo no encaja.

Durante décadas se nos dijo que el progreso material traería plenitud. Que más consumo, más velocidad, más opciones y más estímulos equivaldrían a una vida mejor.

Pero el ser humano no es una máquina de deseos.
Es una criatura de sentido.

Y cuando el sentido falta, aparece el vacío.

Ese vacío adopta muchas formas: insomnio, irritabilidad, adicciones, apatía, rabia difusa, necesidad constante de distracción.

Entonces llega la respuesta moderna: más fármacos, más sustancias, más escapes y más pantallas.

Muchas veces hace falta algo más simple y olvidado: mover el cuerpo, sudar, caminar, levantar peso, respirar aire limpio y recibir luz solar temprana.

Una sociedad que debilita vínculos y glorifica la competencia produce personas heridas. Después ofrece narcóticos para soportar las heridas que ayudó a crear.

Ahora reaparece otra promesa antigua con lenguaje moderno: la medicina mágica.

Algunas sustancias psicodélicas merecen estudio serio en contextos clínicos rigurosos. Pero no son inocuas ni universales. En personas vulnerables pueden precipitar ansiedad intensa, episodios psicóticos o agravar cuadros bipolares.

Y algunas, como la ibogaína, han sido asociadas en la literatura médica a arritmias graves e incluso muertes en determinados contextos.

Toda época sueña con una pastilla que sustituya el trabajo humano de sanar.

Pero no existe.

Primero: infancia sana.
Luego: familias menos fracturadas.
Después: comunidad, trabajo digno, amistades reales y sentido.

Y cuando eso no basta, entonces sí: terapia, acompañamiento profesional, medicina rigurosa.

Pero no al revés.

Porque el vacío no siempre pide química.

A veces pide verdad.
A veces pide abrazo.
A veces pide pausa.
A veces pide sentido.

Y cuando una civilización ofrece narcóticos antes que significado, no está resolviendo el problema.

Lo está administrando.

Porque cuando el poder no acepta límites, el problema ya no es político: es humano.

Oky Argüello
Oky Argüello es una escritora centroamericana radicada en España. Es autora de los bestseller El Coleccionista y Cuando la palabra sueña, además de otros libros de poesía y cuento. Con formación doctoral en Psicología y estudios multidisciplinarios, su trabajo se centra en el análisis contemporáneo de sistemas sociales y culturales, que desarrolla en distintos formatos, entre ellos Radar Oky (Substack).

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