Quince meses después: Trump frente a la realidad
La política moderna aprendió a fabricar humo.
Pero ningún gobierno vive para siempre en televisión. Tarde o temprano comparece ante el mercado, la cocina, la factura de la gasolina, el supermercado y la paz social.
Ahí habla la realidad.
Quince meses después del regreso de Donald Trump a la presidencia, la pregunta no está en el relato, sino en los números.
Trump inició 2025 cerca del 46% de aprobación. Hoy ronda el 34%.
La inflación estaba cerca de 3.0% al asumir. Hoy ronda 4.6%.
La gasolina pasó de unos $3.20 por galón a más de $4.20.
Los huevos subieron de cerca de $4.15 la docena a más de $6.00.
El desempleo pasó de 4.0% a 4.3%.
El déficit federal pasó de $1.7 billones a $1.9 billones.
La deuda nacional pasó de unos $36 billones a más de $38 billones en apenas quince meses.
En la frontera sí existe un dato favorable: los cruces irregulares bajaron con fuerza. Pero eso no equivale por sí solo a resolver crimen, drogas o desorden estructural.
Sectores como agricultura, construcción, servicios y manufactura sienten falta de mano de obra.
En política exterior, la distancia entre promesa y realidad también pesa.
Prometió terminar guerras y evitar nuevas.
Quince meses después, Ucrania sigue sangrando, Medio Oriente arde y una escalada con Irán amenaza energía, comercio y alimentos para millones vulnerables.
Una guerra regional puede terminar pagándola quien nunca disparó un arma.
Mientras se promete desregulación, los aranceles encarecen insumos y consumo.
Cuando vuelan misiles, muchas preguntas domésticas desaparecen de titulares: desde cuentas públicas hasta archivos aún pendientes de plena claridad.
Tiene una frontera más cerrada.
Y un país más caro, más endeudado, más crispado y menos convencido.
Un líder puede dominar titulares. Pero si no mejora la vida material de la mayoría, la realidad termina votando.
Y la realidad no usa gorra roja.


