Tiempo después de la dictadura

Apolonio F. Marín
+ posts

Hay que tomar en consideración, qué ocurriría si Murillo-Ortega concurrieran a elecciones:

a) lo más probable es que ellos practicarían el verbo que mejor saben: ROBAR. Ese resultado no necesita explicación, con ello habríamos perdido todo el esfuerzo que hemos realizado hasta este momento. No es que habría retorno, sino que caeríamos en el  abismo más oscuro de nuestra historia, donde el más mínimo derecho sería ficción.

b) Y si no pudieran practicar el verbo robar, lógicamente que perderían las elecciones, pero por ley tendrían derecho a representación en el parlamento y demás instituciones públicas. ¿Es lo que ansiamos los nicaragüenses después de haber sufrido muerte, injusto cautiverio, emigración, saqueo, violaciones… para mencionar solo algunas de sus acciones criminales?

Ahora tratemos de adentrarnos en el futuro inmediato y consideremos la posibilidad de que los Murillo-Ortega abandonaran el país, y que disponemos del gobierno adecuado para sustituirlos. La tarea a realizar  por el gobierno democrático provisional que les sustituirá será monumental : democratization del poder electoral, saneamiento de la policía, reorganización del ejército (el cual durante los dos regímenes dictatoriales anteriores solo ha servido para sostener al dictador de turno en el poder), desligar al ejecutivo del poder omnímodo de que dispone sobre la policía y el ejército; y otras muchas funciones, que a decir verdad sería imposible de efectuar a cabalidad por un solo gobernante.

Además será necesario evitar sesgos, lo cual es muy probable ocurra al encomendar a una sola persona para el ejecutivo. Dado que por ejemplo: uno del MRS trataría de allanar el camino para su partido, e igual haría un conservador o de cualquier otro partido.

El problema bien podría solucionarse eligiendo para ello una junta de gobierno integrada por representantes de los diferentes sectores que más han contribuido a realizar nuestra presente gesta, y con la especificación de que sus miembros, no podrían optar a ser candidatos para el siguiente periodo del ejecutivo; la “junta”o gobierno provisional ejercería funciones por dos años con el objetivo de dar cabida al saneamiento de los estatutos de los partidos, así también para establecer los requisitos para optar a los diferentes cargos públicos y evitar asi nombramientos de personas no idóneas.   

El tiempo prudencial para elegir e integrar la junta debió haber sido ayer, pero no importa, hay que nombrarla lo más pronto posible, no nos vaya a ocurrir lo que pasó con las vírgenes necias, que hasta la hora llegada fueron por aceite y en la oscuridad.

El sandinismo de los Murillo-Ortega ha sumido a Nicaragua en  el más indigno subdesarrollo moral y material. ¿Cómo es posible que la maquila en Costa Rica, por ejemplo, ensamble chips para computadoras, en cambio en Nicaragua se cosen camisas y pantalones? Ante los cual me pregunto: ¿cuál obrero recibe mejor salario?  

Es importante referirnos a la historia: ¿qué pasó cuando Ortega fue derrotado en elecciones por doña Violeta? No solo emitieron el primitivo y criminal decreto de la Piñata, que arrasó con la propiedad privada y estatal, llevándose de paso hasta computadoras y demás enseres de las diferentes oficinas del Estado.

En vista de lo anterior, debemos ser conscientes: la bajada del poder de los Murillo-Ortega debe  ser súbita, para no darles tiempo a los cuatreros asaltabancos de hacerse con un nuevo botín que les proteja a ellos, y a los sapos llevar una vida cómoda en su  exilio.

Es cierto que debemos someternos a la autoridad justa, como lo describe Lock, en un sistema donde gobernantes y gobernados son iguales ante el imperio de la ley, pero de igual manera, el gobernante que no respeta o cumple a cabalidad con el contrato para el cual fue electo, está sujeto a ser removido de su cargo, por la voluntad del soberano (el pueblo) que le eligió.

(El autor es economista. Miembro de la diáspora metropolitana de Washington)