2026: el año en que las urnas entraron en la geopolítica
Durante los próximos dos meses, ciudadanos de países muy distintos entrarán en una cabina electoral para elegir a sus gobernantes. Pero este año estarán haciendo algo más.
Entre septiembre y noviembre habrá elecciones importantes en Suecia, Rusia, Letonia, Brasil, Bosnia y Herzegovina, Israel, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Juntas pueden modificar alianzas, guerras y equilibrios mucho más allá de sus fronteras.
Suecia y Letonia muestran cuánto ha cambiado Europa. Suecia votará el 13 de septiembre convertida ya en miembro de la OTAN y acelerando su rearme. Letonia lo hará el 3 de octubre: tiene menos de dos millones de habitantes, pero comparte frontera con Rusia y Bielorrusia y pertenece a la UE y a la OTAN. En el Báltico, unas elecciones nacionales son también elecciones sobre la seguridad europea.
Rusia votará una semana después que Suecia para renovar los 450 miembros de la Duma. Y hay un detalle extraordinario: Moscú prevé incluir también Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, las cuatro regiones ucranianas cuya anexión proclamó en 2022, aunque no las controla completamente. La guerra territorial entra así literalmente en las urnas.
El 4 de octubre votarán Bosnia y Herzegovina y Brasil. Bosnia continúa bajo la compleja arquitectura política creada para impedir que las divisiones entre bosnios, serbios y croatas vuelvan a convertirse en guerra.
Brasil, en cambio, movilizará a casi 159 millones de electores. Además de la presidencia y otros cargos, se renovarán 54 de los 81 escaños del Senado. Dos tercios de la cámara en una sola elección. El resultado puede modificar durante años el equilibrio institucional de la mayor economía latinoamericana y de uno de los principales miembros de los BRICS.
El 27 de octubre votará Israel por primera vez desde los ataques del 7 de octubre de 2023 y la guerra que siguió. Formalmente se elegirán los 120 miembros de la Knéset. En realidad, las urnas medirán también el futuro político de Netanyahu, Gaza, la cuestión palestina y las relaciones de Israel con sus vecinos y Estados Unidos.
El 3 de noviembre llegará Estados Unidos. Los 435 escaños de la Cámara y parte del Senado estarán en juego, determinando cuánto margen político conservará Donald Trump durante los últimos dos años de su mandato. Y todavía continúan disputas judiciales sobre aspectos del voto por correo y los mapas electorales.
Nueva Zelanda cerrará el recorrido el 7 de noviembre, con reformas económicas y su propio sistema electoral también en discusión.
Y el gran ausente: Ucrania
Ucrania no tiene elecciones nacionales convocadas. La ley marcial impide celebrarlas mientras millones de ciudadanos están desplazados, fuera del país, bajo ocupación o combatiendo.
La paradoja es difícil de ignorar.
Rusia votará durante la guerra e incluirá territorios que Ucrania considera ocupados. Israel votará después de años de conflicto. Estados Unidos votará mientras participa en otro escenario bélico.
Y Ucrania, el país invadido, no puede votar todavía.
Una urna es apenas una caja, una papeleta y una decisión individual. Pero este año algunas de esas papeletas decidirán también qué alianzas se fortalecen, qué guerras pueden prolongarse y hacia dónde se desplaza el equilibrio entre las grandes potencias.
Creemos que votamos dentro de nuestras fronteras.
En 2026 estamos votando también lo que ocurrirá fuera de ellas.


