Rosario Murillo escribe con las patas (Breve análisis gramatical de sus discursos)

Mito Parra
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El portal web La Voz del Sandinismo tiene a disposición de cualquier persona los textos que Rosario Murillo ha leído en público desde enero de 2011. Con el fin de aprovechar esa libertad en línea que en nada se relaciona con los crímenes de lesa humanidad cometidos por Rosario, a continuación presento a los lectores de Revista Abril un resumen de los vicios idiomáticos que he encontrado al analizar tales textos.

Caricatura de Wilber Chavarria
Caricatura de Wilber Chavarría

Primer vicio: hipercorrección ortográfica

«Hoy és 27 de Diciembre (…) y en el Amor que és Dios (…), la Consecuencia és cotidiana y és de las Mayorías (…)»

La hipercorrección ortográfica supone cambiar las reglas ya establecidas del lenguaje por considerarlas erróneas. En aplicación de ese vicio, Rosario desconoce que las palabras monosílabas no se tildan. Ignora que solo la acentuación diacrítica resulta permisible a la hora de tildar ese tipo de vocablos. 

¿Será, pues, que nuestra dictadorzuela desea instaurar con ello alguna novedosa y disparatada regla de palabras que se tildan por puro huevo (u ovario, en su caso)? 

La pereza en la escritura está directamente incitada por impulsos mentales de autoritarismo, ansiedad y desesperación. Quien escribe mal no solo lo hace por desconocimiento e ignorancia: tras ello subyace cierta mezquindad y miseria humanas que terminan por irrespetar al otro.

Segundo vicio: mayusculitis

«(…) el Bien se impone, el Bien derrota al Mal, el Amor és más fuerte que el Odio (…). Gran Cariño de nuestro Comandante Daniel, y Vamos Adelante !»

Murillo, la poeta que acuñó aquello de «golpistas, vandálicos y minúsculos», también es autoritaria cuando escribe. El abuso de las letras mayúsculas la delatan. Al emplear una tipografía rimbombante, ¿nos está diciendo que en realidad es ella, y no Daniel Ortega, quien manda en esa cárcel-hacienda llamada Nicaragua?

Tercer vicio: falta de correlación o concordancia sintáctica (anacoluto)

«Y luego, cuando se dio el tránsito de los buses con el Comando por la Carretera Norte, y cómo miles de Herman@s salieron rompiendo el miedo, rompiendo el silencio (…), a saludar a los Guerrilleros, a los Guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional»

¿Y luego qué? Que se termine la idea, por favor. No hacerlo se denomina en español anacoluto. Este vicio lo cometen, incluso en inglés, presidentes como Donald Trump y una gran mayoría de sus seguidores. 

¿La idiotez nace con nosotros o nos la transmiten los políticos gobernantes desde que somos niños? 

Si Rosario se jacta de brindar paz y tranquilidad en la «Nicaragua bendita», que lo demuestre y lo ponga en práctica en sus discursos escritos. Si los dictadores van a cometer idioteces en la gobernanza, que al menos no perviertan el lenguaje con frases inconexas que enuncian la nada, el vacío comunicativo.

Incorrección política no significa incorrección gramatical. Que les quede eso muy claro a Murillo y a Trump.

Cuarto vicio: papanatismo anglófono

«Cuánto Valor ! Cuánto Coraje ! Cuánta Coherencia ! Cuánta Consecuencia…! Las Mayorías estamos llenos de Patria, Paz, Porvenir y AMORANICARAGUA !»

Lo anterior me lleva a considerar que Rosario Murillo es fanática del idioma inglés, incluso habiendo demostrado que no lo habla ni un ápice (veáse https://bit.ly/36aXspv). 

Tanto al preguntar como al exclamar, la regla en español nos obliga a escribir los signos ortográficos de apertura y cierre (¿?).

¿Tan difícil es aceptar esta disposición como distintivo lógico de nuestro idioma? 

Sí, el papanatas admira demasiado algo que acaba por desconocer el objeto de su asombro. Se vuelve, citando a Rubén Darío, una «libélula vaga» en medio de «una vaga ilusión».

Quinto vicio: la falacia del lenguaje inclusivo

«(…) Príncipe de tod@s l@s Cristian@s, sin excepción! (…), llen@s de Amor al Prójimo, llen@s de Amor entre nosotr@s»

No por incluir en las terminaciones de palabras el signo arroba (@) estamos generando inclusividad social. De hecho, usar esa y otras partículas como x o eindividuxs, persones— implica desconocer que el lenguaje por sí mismo no es machista: es la sociedad quien imprime ideologías o sesgos culturales a una lengua que reconoce, en la palabra hombre, al «ser animado racional, varón o mujer», y que además posee un género masculino que resulta indiferente al sexo, el cual sí se reconoce socialmente como binario. 

El montón de arrobas empleadas en la citada frase más bien produce una especie de alucinación desmedida en quienes las leen. Parecen venidas de una neolengua fabricada por el poder para subyugar los sentidos de sus subordinados. Rosario debió escribir, entonces, para ser neutral y no cansina: «Príncipe de todos los cristianos, sin excepción (…), llenos de amor al prójimo, llenos de amor entre nosotros».

Para terminar, puede afirmarse que la dictadora Rosario Murillo escribe con las patas. La desagradable metáfora se refiere al acto subjetivo de usar todas las partes del cuerpo, menos las manos y principalmente el cerebro, para redactar. En un país gobernado por alguien como Rosario Murillo, escribir bien es otra forma de protesta. Evitemos, por tanto, caer en el murillismo lingüístico. Seamos revolucionarios: respetemos al otro usando de forma correcta el lenguaje español e incluso el inglés, siempre y cuando no nos atrevamos a hablar este último como Rosario.