El último texto de Valentina

Valentina Gutiérrez Blandón, una joven universitaria, sobreviviente de los ataques criminales de la dictadura contra los estudiantes atrincherados en la UNAN-Managua en 2018, solía tuitear con inteligencia y una madurez impresionante. En su último tuit compartió el enlace de este escrito suyo, y sus seguidores después se percataron de que se trataba de una despedida. Con esta estremecedora carta Valentina se despidió del mundo compartiendo su hartazgo de la podredumbre que parece rodearnos a todos en una Nicaragua que ojalá vea pronto un mejor tiempo.

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Valentina (In Memoriam)

Terminaba de escribir este texto, que por respeto a nuestras tradiciones funerales dejé reposar, cuando recibí la foto de una joven que, de espalda a la cámara, contemplaba el letrero de protesta que ella misma–me dicen–había pintado sobre un muro de Managua.

El mensaje de la pinta: «patria libre para vivir».

Qué cruel una sociedad en la que el joven que quiere libertad y quiere vida se siente forzado (lean a Valentina, piensen en nuestra historia reciente) a sacrificar una para obtener la otra.

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La «realeza» desnuda

Nunca como hoy el poder ha estado tan desnudo. La posibilidad de mostrar sus rasgos ocultos, las raíces con las que se engarza en nuestro entorno y que antes no estaban a la vista o solo se hacían sentir en las distintas formas con que cotidianamente han sido limitadas nuestras vidas y conculcados nuestros derechos, está ahora al alcance de una toma hecha desde un teléfono móvil.

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Acerca de los postulantes para el Consejo Político de la UNAB

«Si los que lleguen a ser representantes de éste u otro espacio, andan añorando ser vanguardia de políticas progresistas o izquierdistas, solapadas en nombre de los derechos de las mujeres, los derechos civiles, la redistribución de riquezas y otros anzuelos atractivos a mentes ingenuas, no cuenten conmigo. Ya sabemos cómo termina todo»

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La dictadura: gran capital de ira y odio

«¿Cuántos hijos de los Chamorro, los Barrios, los Aguerri y los Healy están presos, muertos o en las cárceles? Es claro. Ya se tienen los perfiles sociales de quienes ponen los muertos, presos y mártires: los más vulnerables, mujeres y hombres de las clases populares, los mismos de siempre. Romantizar, naturalizar o manipular dicha situación es un acto de suma perversidad. El martirio solo puede nacer en una cultura de tipo funerario y cristiano que enaltece el dolor y el sufrimiento como actos necesarios para la regeneración social».

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