La Traición: cosa curiosa de la cultura política nicaragüense

Manuel Fabien Aliana
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¿Si no saben interpelar el poder dictatorial ni abordar los temas que duelen, cómo pretenden que creamos que son capaces de gobernar? ¿Si no saben comportarse como políticos de oposición, porqué pretenden tener la dignidad para ejercer cargos públicos?

Leo las acusaciones de traición de unos contra otros desde que no se concretó la «unidad» entre CxL y la Coalición Nacional. Los actores políticos y sociales, también la ciudadanía, hablan y hablan de traición al pueblo, de traición a compañeros de ruta, de traición a un bando, a una lucha, a una causa o a valores. 

A la sociedad civil le pregunto: ¿Por qué acusar de traición a actores políticos y sociales que de todas maneras nunca se beneficiaron de nuestra confianza? Esperanza es una cosa, confianza es otra. No tenemos confianza en ellos, pero teníamos la esperanza de que no fueran tan torpes.

Y a quienes más gusta el término traición» es a los políticos nicaragüenses. Gozan de ese término como si fuera un fetiche. Estoy seguro de que nos seguirán aburriendo durante los cinco próximos meses con eso de la traición que sufrieron, para evitar hablar de los temas que realmente sí nos importan como: el hambre, la crisis educacional, la crisis económica y ambiental, la justicia transicional que supuestamente quieren implementar y el verdadero desplome que se viene…

Nos van a hablar de traición hasta el cansancio, pero… un mes antes de las elecciones, volverán como los perros a moverse la colita y a olerse el culito para reconciliarse “por amor a la patria”. Volverán a ser falsos amigos de nuevo, y conversarán en mesas bien servidas sobre quien está dispuesto a sacrificar su casilla o su carrera política por la patria y así al fin ir unidos al matadero el día del fraude electoral.

Algunos cumplirán con el “sacrificio en nombre de la patria, de sus valores, de su pureza”, pero la mayoría probablemente irá bajándose del tren, porque ni los que están ahora mismo en el ruedo creen en las elecciones. A estas alturas, ellos entienden que ser candidato en las próximas elecciones es un suicidio político. Por eso, al final los que irán a elecciones serán quienes estén dispuestos a todo por un cargo. 

Mientras, Nicaragua sigue gobernada por un simio, jefe de una familia llena de ineptos y de un Partido-Estado criminal. Todos ellos le niegan a nuestra población su humanidad. Quieren a los nicaragüenses sobreviviendo a duras penas, para que no seamos un país de ciudadanos.  El FSLN ha vuelto a convertir a Nicaragua en un basurero del que nuestros jóvenes quieren escapar en busca de dignidad y de oportunidades.

Lo que nuestra cultura política nicaragüense llama traición es simplemente ese juego cansado de estrategias, alianzas, amistades y supervivencia política cuyo objetivo son las carreras y los beneficios personales. En esa cultura política no hay ideas ni proyecto de nación. Esa cultura es lo que debemos cambiar de raíz, y sólo los jóvenes podemos lograrlo. 

¿Si no saben interpelar el poder dictatorial ni abordar los temas que duelen, cómo pretenden que creamos que son capaces de gobernar? ¿Si no saben comportarse como políticos de oposición, porqué pretenden tener la dignidad para ejercer cargos públicos?

NO NOS ENGAÑARAN

Manuel Fabien Aliana

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