El mito de la unidad en la oposición nicaragüense

Salvador Téllez
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Recuerden, éste es Pegajoso (Cazafantasmas, 1984), se los copio para que los afortunados lectores no sigan inflando este ectoplasmático mito de la total unidad política:

Cazafantasmas

Un gran fantasma con altisonante alharaca recorre Nicaragua: el falso fantasma de la unidad de la oposición política en Nicaragua. Un pegajoso fantasma creado por la dictadura ORMU y sus voceros, promovido por todos los politicastros dentro y fuera del bloque opositor que hambrean un hueso o una cuota de poder en el futuro gobierno y estado nicaragüenses, y agitado diariamente en algunos medios de comunicación oficialistas y opositores (Radio Corporación) o relativamente “independientes” como Canal 10. 

Pero demos un somero vistazo al complejo campo de la política y las prácticas de los sujetos políticos que son más o menos universales y es el lugar donde pretende engrupirlos este verde y pegajoso fantasma.

UNA APROXIMACIÓN AL CAMPO DE LA POLÍTICA

La política y su tecnología para tomar el poder, en términos antiguos, modernos y contemporáneos, fundamentalmente ha oscilado entre el concepto aristotélico de gobernar para la búsqueda del bien común (un principio de los sistemas democráticos, asumido por partidos democráticos y la iglesia católica post-conciliar) versus la maquiavélica concepción de la política como el arte de tomar el poder y permanecer en él (desarrollada ampliamente por V.I. Lenin y asumida por los regímenes totalitarios y populistas de izquierda y derecha).

En la política, también definida como el arte de lo posible, la unidad no existe per se, sino que es un proceso de conciliación de intereses de los sujetos sociales nucleados en partidos. 

Lo que puede y debe existir en procesos de construcción, restauración y/o consolidación de la democracia son: consensos, acuerdos, pactos, coaliciones, bloques, convergencias, frentes amplios, frentes populares etc., en torno a intereses coyunturales y/o estratégicos de diversos sectores sociales politizados.

No debemos olvidar que la política se juega en el campo de la sociedad humana con actores conspicuos e insalvables como los partidos políticos, los grupos de presión y los poderes fácticos locales e internacionales (empresarios, trabajadores, fuerzas militares y policiales, iglesias, medios de comunicación, grupos de presión, organismos internacionales etc.) 

Todos ellos –los poderes fácticos- nódulos que conforman la red de poder en una sociedad nacional globalizada y que contienen dentro de ellos, tanto energías revolucionarias (democráticas) como reaccionarias (totalitarias).

Al interno de los actantes políticos –individuales y colectivos- Robert Michels en su obra Partidos políticos (Amorrortu, Buenos Aires, 1979) sobre la resistencia oligárquica a la democracia, distingue los siguientes elementos influyentes y determinantes: 

«Desenmarañar y formular en detalle el complejo de tendencias que se oponen a la realización de la democracia, son cuestiones de dificultad suma. Podemos intentar, sin embargo, el análisis preliminar de ellas. Encontraremos que son clasificables en tendencias que dependen: 1) de la naturaleza del individuo humano; 2) de la naturaleza de la lucha política; y 3) de la naturaleza de la organización.»

A esta altura del desarrollo político de la sociedad nicaragüense no podemos obviar que: 

  1. A nivel de los individuos que juegan en nuestro campo político, existe una voluntad de poder que se evidencia como presidentitis, como síndrome de figureo, como prepeo para un carnudo hueso estatal futuro o simplemente como satisfactor de un ego narcisista. Todos los actores políticos sin excepción somos herederos de una cultura de la violencia a la que debemos exorcizar y hacer catarsis individual porque contiene los virus del arribismo, el oportunismo, el compradazgo, la manipulación, la búsqueda del bienestar propio sin importar nadie más, el caudillismo, el autoritarismo, las veleidades dictatoriales y dinásticas, la guerra y la represión brutal incluidas torturas y genocidios como métodos para resolver los conflictos. La familia Somoza y la familia Ortega Murillo son los paradigmas de esta cultura nacional. 

(Cfr. Alvarez Montalván, Emilio: La cultura política nicaragüense y Vargas, Oscar René: El síndrome de Pedrarias: cultura política en Nicaragua).

  1. La naturaleza de la lucha política en Nicaragua contiene dos grandes campos: 

a. Campo de la Violencia (Orteguismo, FSLN, Fuerzas Represivas, Medios Oficialistas, Narcotráfico y Crimen Organizado), cuyo caldo de cultivo primigenio es la cultura de la violencia descrita arriba.

b. Campo de Restauración y Construcción de la Democracia por vías pacíficas (UNAB, Alianza Cívica, Partidos políticos democráticos, grupos de presión con reivindicaciones de minorías, medios de comunicación independientes, iglesia católica y un porcentaje alto de ciudadanos independientes que no quieren más guerra). Aquí la voluntad de poder se ha manifestado con principios éticos cristianos que plantean el objetivo de restaurar la democracia por métodos no violentos, acciones de resistencia pacífica y desobediencia civil, más la construcción de una auténtica cultura de paz que posibilite la restauración, consolidación y mejoramiento de la siempre imperfecta democracia. No la  cultura de paz de Doña Rosario Murillo que llega al delirium tremens de hacer de la Policía Nacional el principal sujeto de la Cultura de paz… ¿Orwelliano, no?)

¿QUÉ SON LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y LOS GRUPOS DE PRESIÓN?

Los partidos políticos son organizaciones humanas de asociación voluntaria cuyos miembros se unen a partir de  intereses materiales e ideológicos, diseñan estrategia y tácticas para tomar el gobierno, formulan un programa político que pueda captar el apoyo mayoritario de los ciudadanos para comprometerlo en acciones y/o elecciones que les permita tomar el poder mediante sufragios electorales o revoluciones armadas.

En este sitio de internet http://eprints.uanl.mx/8356/1/Documento5.pdf, encontré este interesante trabajo de dos investigadores de México, Capítulo 6 PARTIDOS POLÍTICOS GERARDO TAMEZ GONZÁLEZ y VÍCTOR NÉSTOR AGUIRRE SOTELO, Universidad Autónoma de Nuevo León, cuya definición de partido político y grupo de presión son pertinentes a mi análisis y copio a continuación:

DEFINICIÓN DE PARTIDO POLÍTICO 

Después de lo anterior, finalmente llegamos a una definición de partido político, pero antes distinguiremos la diferencia entre un partido político y un grupo de presión: 

Un grupo de presión: Conjunto de personas con intereses en común que tienen como objetivo influir en las instancias gubernamentales para que sus decisiones los beneficien. Ejemplos: Sindicatos obreros o empresariales, Iglesias, Estudiantes, Corporaciones, etc. 

Un partido político: es un conjunto de personas con intereses en común y con afinidades ideológicas y que tienen como objetivo llegar al poder, es decir, convertirse en gobierno. Ejemplos: PRI, PAN, PRD.

http://eprints.uanl.mx/8356/1/Documento5.pdf Capítulo 6 PARTIDOS POLÍTICOS POR GERARDO TAMEZ GONZÁLEZ Y VÍCTOR NÉSTOR AGUIRRE SOTELO, Universidad Autónoma de Nuevo León.

El campo de la política y sus actantes es muy complejo, sea en procesos de consolidación de la democracia o de destrucción de las democracias (ver fenómenos del populismo en el mundo desde Trump hasta Salvini pasando por Putin, Erdogan, Castro-Maduro-Ortega-Evo y los ayatolah, etc), y particularmente complejo en Nicaragua donde nuestra cultura política se ha  estancado secularmente en los vicios señalados párrafos arriba.

DESMONTANDO EL MITO  DE LA UNIDAD TOTAL DE LA OPOSICIÓN NICARAGÜENSE

Padezco un optimismo a toda prueba que me hace creer que el modelo dictatorial fascistoide y totalitario de los Ortega Murillo, más temprano que tarde llegará a un estrepitoso fin. Este par de psicópatas ancianos decrépitos han jugado a la guerra con sus cargas de represión, prisión, tortura y muerte, creyendo salvarse ellos, su familia y sus fortunas mediante este absurdo método de violación sistemática de los derechos humanos y el punible cometer crímenes de lesa humanidad para preservar el poder. Este método a la altura del siglo XXI es sencillamente inaceptable para la mayoría de los nicaragüenses, para la jurisprudencia internacional y para el juego geopolítico en occidente. Los dictadores han hecho la peor apuesta para preservar nombres, legado político, fortuna y familia.

Ese optimismo inveterado que padezco, frente a los sustos, rasgaduras de vestiduras, aspavientos, acusaciones, infundios, calumnias, que el quiebre de la cacareada unidad opositora produce en muchos, me hace cantar aquellos versos de Rubén Darío en Salutación al optimista:

Abominad la boca que predice desgracias eternas,
abominad los ojos que ven sólo zodiacos funestos,
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres,
o que la tea empuñan o la daga suicida.

UN OPTIMISMO LEIBNIZIANO

El optimismo sobre el futuro político de Nicaragua me hace enumerar los siguientes temas a considerar en cualquier análisis de coyuntura.

  1. La unidad en el tema de derribar la dictadura y construir una democracia es compartida y gestionada  diariamente de múltiples formas y sin concesiones por la mayoría de la población nicaragüense, que permanece en unidad frente a las atrocidades de la dictadura.
  1. Tanto la guerra civil campesina (FDN/Contras/Imperialismo USA) versus el Sandinismo Castrista Pro-soviético de la década de los 80, como el proceso de democratización iniciado con el triunfo de la UNO con Doña Violeta Barrios de Chamorro a la cabeza, son lecciones aprendidas y que gravitan en la memoria histórica nicaragüense, tanto como para rechazar siempre la guerra como para superar los errores políticos cometidos por la UNO y sus líderes.
  1. El orteguismo puede cazar en su pantano de sangre a los más robustos sapos y a los zancudos más epidémicos y construir con ellos candidatos de zacate para las próximas elecciones con el objetivo de dividir el voto opositor; el orteguismo y eventualmente un parametrado y oficialista sector de los empresarios dentro o fuera del COSEP pueden presentar supuestos candidatos de la empresa privada que garanticen tranquilidad al cobarde capital; la ambición de poder de algunos destacados líderes opositores quizás oyendo el canto de las lapas verdes y adulaciones perversas para satisfacciones de su egolatría, puede llevarlos a promover divisiones y presentarse como candidatos puros, impolutos, mesiánicos, auténticos demócratas, etc… 

Nada de esto les servirá a la hora de la votación el día de las elecciones. Puede haber 40 opciones electorales en la boleta y más, pero el pueblo que tiene sabiduría política histórica sabrá votar siempre por el mal menor y por lo menos parecido a las dictaduras orteguista o somocista.

  1. Lo que sí es imprescindible es un Programa de Campaña Política y un Programa de Gobierno de Restauración de la democracia en Nicaragua que tenga la sabiduría de preservar los frágiles equilibrios políticos de la sociedad nicaragüense.
  2.  Lo anterior no es óbice para dejar de mantener un sólido núcleo de oposición unitaria, un liderazgo firme, carismático si se puede y con los galones ganados en la lucha en contra de la dictadura, no inventados como los del Comandante Daniel y su Consorte. Diferencias siempre habrán y son partes de nuestra riqueza política y cultural. Las diferencias e incluso las aspiraciones políticas de nuestros líderes, no deben asustarnos. Habrá que ventilarlas sabiendo observar, escuchar y actuar en consecuencia.
  3. Nicaragua volverá a ser república. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Rotterdam, 10 de Enero de 2020.
42 años de Magnicidio del Mártir de las Libertades Públicas

BIBLIOGRAFÍA

  1. Alvarez Montalván, Emilio: La cultura política nicaragüense, PAVSA, Managua, 1999.
  1. Darío, Rubén: Cantos de Vida y Esperanza en Rubén Darío libro de la Universidad de Alcalá y la UNAN-León, 2009.
  1. Leibniz, Gottfried W.: Teodicea, escrita en 1710, edición electrónica de www.philosophia.cl / Escuela de Filosofía Universidad ARCIS, Santiago, s/f.
  1. Michels, Robert: Partidos políticos, Amorrortu, Buenos Aires, 1979).
  1. Reitman, Iván: Cazafantasmas (película), Columbia Pictures, Hollywood, 1984.
  1. Vargas, Oscar René: El síndrome de Pedrarias: cultura política en Nicaragua, Centro de Estudios de la Realidad Nacional, Managua, 1999.
  1. http://eprints.uanl.mx/8356/1/Documento5.pdf Capítulo 6 PARTIDOS POLÍTICOS POR GERARDO TAMEZ GONZÁLEZ Y VÍCTOR NÉSTOR AGUIRRE SOTELO,  Universidad Autónoma de Nuevo León, Méxicol s/f.