La NED: ¿Mano que mece la cuna de la democracia en Nicaragua?

Carlos A. Lucas A.
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«Dos de los explícitos candidatos presidenciables, Juan Chamorro por la ACJD y Félix Maradiaga por la UNAB, son destacados concesionarios (así llaman a personas y entidades receptoras de sus recursos), a través de sus sendas entidades, de los fondos de la NED»

Logotipo de la National Endowment for Democracy

Logotipo de la NED – National Endowment for Democracy.
La NED a traves de algunas entidades y líderes presidenciables en la sorda campaña electorista ya iniciada, termina siendo una socia de la nueva Coalición Nacional.

Imagen de: Vadyua [CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)]

Con el argumento que la represión en Nicaragua no los dejaría reunirse, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) y la Unidad Azul y Blanco (UNAB) tuvieron que largarse a San Salvador para discutir su separación “por identidades y roles” y su discusión sobre “yo soy el primogénito”, “yo soy el que negocia con Ortega”, “yo tengo más organizaciones” o yo tengo mejor candidato presidencial”, “yo estoy con CXL”, “yo, con los demás”, esos que son los álgidos temas estratégicos para estas dos organizaciones.

Que ese temor era relativo, lo demostró el hecho (no sólo que tuvieron que pasar por Migración y el aeropuerto dos veces) que el propio sábado 18 de enero 2020, el Movimiento Campesino liderado por Medardo Mairena se reunió en un hotel de Managua (HEX), sin mayores consecuencias, más que un fuerte contingente acosador de guardias y paramilitares sandinistas. ¡Ah! Y la simpática ironía que el rumor popular dice que ese hotel perteneció al tenebroso Tomás Borge.

«Algo Grande» anunciado al estilo comercial por la Alianza Cívica, que retiró pronto silenciosamente.

De todas formas, desde la patria de Nayib Bukele, como parto forzado, se anunció para Nicaragua, casi de inmediato, la formación de una entidad nueva perfilada en su imagen logotípica con un color pastel, el celeste. Era al fin la mil veces anunciada Coalición Nacional, ese jugoso pastel futurible.

Lo de “parto forzado” sale de los insistentes rumores o vox populi que afirman que fue el gobierno de Estados Unidos, concretamente la NED, quien llamó a esta urgente reunión a las élites políticas nicaragüenses activas o reactivadas desde abril 2018. Se dice que los operadores políticos estadounidenses estaban asombrados o al menos confundidos sobre el anuncio de aquella separación de la oposición a dos manos en Nicaragua. ¿Pero, que hay con la NED?

¿Sobre la NED, preguntás?

Bueno, la National Endowment for Democracy (NED) o “Fondeo Nacional  para la Democracia” (sic.), es una organización paraestatal de Estados Unidos, cuyo origen se remonta a la decisión del Presidente Johnson en los años 60 (luego del asesinato de John Kennedy) de darle más ventilación a las actividades políticas subterráneas de la CIA en varios continentes, recomendando establecer un “mecanismo público-privado” más abierto al público. Al fin y al cabo, se dijo, la lucha de Estados Unidos por la democracia no tiene por qué ser tan clandestina (Obvio, ellos también aplican restricciones).

Desde entonces, la idea fue evolucionando hasta llegar a un acuerdo bipartidista que incluyó la vigilancia de parte de las dos cámaras legislativas en Estados Unidos y a la creación de la actual NED, en apoyo a movimientos y personalidades que muestren afinidad hacía el modelo económico y político del gran vecino del norte en los países y regiones en los que la CIA, pues, hace otras actividades menos visibles y menos rimbombásticas de  intervención política y hasta militar. La NED como tal inició operaciones en 1983.

NED: activa en la crisis de Nicaragua

La NED opera en Nicaragua desde tiempos de doña Violeta Barrios de Chamorro y ha estado particularmente activa desde 2014. Y el año 2018 no fue la excepción, con la particularidad que en ese año la dictadura militar sandinista parecía a punto de derrumbarse.

En esas condiciones de crisis extrema, para la NED cada dólar invertido en democracia debería arrojar resultados de más impacto que en tiempos normales de operación. Esa ayuda sería financiera y políticamente un desastre si los avances, ejemplo, terminaran en una frustrante división, como sucedió con la “búsqueda de identidad” de la ACJD y UNAB, rapidamente corregida en El Salvador.

Es muy ilustrativo que los temas de 2018 de la NED en Nicaragua fueron:

  1. Por una Asamblea Nacional más democrática
  2. Promover la participación ciudadana
  3. Transición pacífica hacia la democracia
  4. Democracia y seguridad ciudadana
  5. Información para la lucha por los derechos democráticos
  6. Acceso a la justicia y los derechos humanos
  7. Ideas y valores democráticos
  8. Cohesión entre los movimientos sociales
  9. Periodismo independiente y libertad de espresión
  10. Participación cívica juvenil
  11. Educación cívica
  12. Asistencia técnica y legal a defensores de DDHH
  13. Asistencia técnica a los actores democráticos en Nicaragua
  14. Liderazgo democrático entre mujeres y jóvenes
  15. Mujeres emprendedoras
  16. Medios independientes a nivel comunitario
  17. Liderazjo juvenil
  18. Liderazgo y defensa de los activistas de base

Para dar acceso a sus fondos, la NED contacta o es contactada por personas y entidades organizacionales nicaraguenses o trabajando en Nicaragua, y cuando surge una solicitud, se atiende a la misma según prioridades de la  NED.

Nótese que hasta aquí no estamos juzgando políticamente ese fondeo de algunas de las personalidades y fuerzas “democráticas” de Nicaragua. Antes debemos ver…

¿Quiénes reciben estos fondos?

Este es el listado de los beneficiarios 2018 de los fondos (y sus montos respectivos en dólares-EU) de la NED en Nicaragua; muchos de ellos, parte relevante del liderazgo de élite de lo que se ha autollamado “oposición” en Nicaragua:

Como se ve en la información adjunta, dos de los explícitos candidatos presidenciables, Juan Chamorro por la ACJD y Félix Maradiaga por la UNAB, son destacados concesionarios (así llaman a personas y entidades receptoras de sus recursos), a través de sus sendas entidades, de los fondos de la NED.

Así se explica que es posible que no haya resultado difícil llevar a toda la ¡oh-posición! nicaragüense a El Salvador, ayudarles a resolver su crisis de identidad y roles y forzarlos a conformar una nueva organización, diseñada no para luchar por la derrota de la dictadura, sino para competir con ella en las elecciones, cuyas fechas, modalidades y marco jurídico, lo definirá la dictadura militar de Nicaragua.

¿Esta mano mece la cuna de la democracia?

De acuerdo a los cuadros adjuntos, la inversión total de este actor silencioso, pero efectivo, en el contexto político nicaragüense, anda en el orden de casi $ 1.3 millones de dólares; en realidad una cantidad irrisoria para generar democracia al estilo estadounidense, en un entorno fieramente pro-cubano, de una retórica izquierdizoide, de línea totalitaria y donde, entre otros resultados nefastos de ese sistema dictatorial, han sido asesinadas más de 500 personas.

Hay un dicho popular que dice: “nadie sabe para quién trabaja”, pero cuando el que paga no tiene problemas en decirlo, no hay excusa para que el pagado lo niegue.

Lo relevante es que la línea de la NED para Nicaragua se pronuncia por “las acciones de los actores democráticos hacia una solución pacífica en el país”, lo que explica la terca insistencia, rayando en lo irracional, de estos liderazgos, en llegar a una solución negociada con Ortega mediante elecciones, ya no adelantadas, pero con ciertas reformas a la ley sandinista electoral y con la dictadura intacta, siendo candidata y contando los votos.

Es claro que la NED quiere ser una especie de nodriza para las ansias democráticas del pueblo nicaragüense, aunque por su peso en el pensamiento y las acciones dentro de la crisis y su influencia en los liderazgos que apoya, podría ser más bien como la mano que mece esa cuna: No sabemos hasta dónde esos fondos están condicionados para los receptores. Pero el viaje express a El Salvador y su resultado, nos da pistas.

Y más, si los políticos nicaragüenses con dinero de la NED “en sus bolsillos”, no explican cómo siendo “concesionarios” de la NED, podrían mantener al mismo tiempo, su independencia de criterio y acción políticas, su visión estrictamente de autonomía nacional y más gravemente, su adhesión al sentido transformador de la rebelión de abril 2018.

Más detalles de la NED en Nicaragua en: https://www.ned.org/region/latin-america-and-caribbean/nicaragua-2018/

(Texto original en: https://carloslucasblog.wordpress.com/)